Rompiendo los límites de la velocidad humana. El estadio Olímpico de Berlín, escenario en 1936, de las medallas del legendario Jesse Owens, volvió a vivir en los Mundiales del 2009 un episodio histórico. Usain Bolt, la estrella mas brillante del atletismo durante una década logró un record que nadie ha podido rasguñar ni de cerca. La segunda marca más rápida de la historia, 9.69, la tiene Tyson Gay (2009) y Johan Blake (2012).

La pista azul y el estadio repleto. Los rivales extremándose y Bolt jugando con la cámara antes de la carrera. Relajado, alegre, seguro de su velocidad y tal vez hasta inconsciente de lo que podía venir. Cuando se hizo el silencio, los rostros de los ocho finalistas se pusieron serios. Bolt tardó 146 milésimas en empujar los tacos, sólo dos más que Tyson Gay, campeón mundial de la prueba en Osaka 2007.

Pero las condiciones del jamaicano ese día estaban al tope. Al cuarto paso ya estaba igualado con el resto y a mitad de distancia su victoria era evidente. Sólo bastaban un par de zancadas y ver que marca era capaz de hacer Bolt, quien corrió hasta la meta sin bajar nunca la intensidad. 9.58. Delirio en las gradas, en los comentaristas, en el mundo del deporte.

”Ha sido sensacional. Definitivamente, mi mejor carrera”, dijo Bolt hace diez años una vez termnada la jornada de gloria. “Creía posible correr por debajo de 9,69, pero para ello todo tenía que salir perfectamente. Ha sido increíble. Creo que el público me ha dado energía adicional. Hoy es un gran momento de la historia, pero nunca se puede saber lo que pasará mañana”.

Y lo que sucedió es que efectivamente fueron los mejores 100 metros de Bolt en toda su carrera deportiva. Una marca que permanece hasta hoy, diez años después. Un tiempo que apenas han visto de lejos los mejores velocistas actuales, sin que asome algún candidato para batirlo al menos en lo medianamente cercano. Lo mismo ocurre con su marca de los 200 metros de 19.19. Registros inalcanzables.

Usain Bolt celebró el aniversario con un video en su redes sociales, otra vez relajado y alegre. Disfrutando de los réditos que le dieron y le seguirán dando esas marcas de otro planeta.

Usain Bolt con la bandera jamaicana en el Estadio Olímpico de Berlín