La Ministra de Deporte Natalia Riffo, comentó que ya desde enero se le había comunicado a la ASO, que el estado chileno no podía pagar la cuota que piden para traer el mega evento. Sin embargo ante una contrapropuesta de los franceses, Chile señaló que podía poner a disposición del rally: la logística, la capacidad de gestión, los recursos humanos y lo más importante, el Desierto de Atacama, pero no la cuota de 4 millones de dólares.

Y en este mundo en el que el dinero es casi  lo más importante, y aunque parezca que las cartas ya están tiradas, Chile aún tiene esperanza, y es que el Rally Dakar, no puede darse el lujo de otro año sin el Desierto de Atacama, que es el corazón de «LA ODISEA» en Sudamérica.

Hace pocos días, luego de una reunión con la Ministra Riffo, Pablo Quintanilla decía que se iba con buenas sensaciones, que sentía que la voluntad del Gobierno era real, y que si existían posibilidades de el regreso del Dakar y aunque nuestro país parece inflexible en su postura de no pagar, la realización de un evento de tal magnitud, igualmente genera costos asociados que el estado y los gobiernos regionales deben aplacar.

Es por eso, que el gobierno pretende encontrar un punto en común con la ASO, buscando el beneficio para ambos, señalando que lo que ofrece, «debería ser suficiente», en otras palabras «Un tira y afloja», donde los franceses tampoco quieren dar su brazo a torcer, en particular con lo que respecta a sus ingresos, incluso, ofreciéndole a la Chile la partida para conseguirlo.

Ser parte del Rally Dakar, no solo representa una cantidad de ingresos económicos para las regiones por varios conceptos, como transporte, hotelería, turismo y otros servicios, también pone a los países participantes en una ventana hacia el mundo, en la que las imágenes llegan hasta al más recóndito lugar planeta, mostrando la naturaleza, paisajes, geografía y el calor humano de cada región y país.

De ahí, que no es de extrañar que según la encuesta Cadem, el 78% de los chilenos, esté de acuerdo con la realización del Dakar en nuestras tierras, un 83% lo considera positivo para la imagen país y un 75% cree que fomenta el deporte. Y aunque organizaciones medioambientales no estén de acuerdo con la realización del evento, por considerar que la caravana Dakar, destruye el patrimonio arqueológico (como quedó de manifiesto en 2015), el gobierno cree que si se hacen las cosas bien, el tema medioambiental y arqueológico se puede resguardar.

Que tanto se podrá tensar la cuerda en estos dimes y diretes? Quien será el que pierde más y el que esté dispuesto a ceder?, pronto lo sabremos ya que ASO debe resolver este tema a la brevedad, y sabremos si Atacama y el norte de Chile vuelven a tener a la carrera más difícil del mundo en sus tierras.

Por: Gonzalo López Oyarce