Un buen cierre de semana para Nicolás Jarry, que no sólo se mantiene como el número uno de Chile, sino también logró su mejor clasificación histórica (53°), subiendo 16 puestos y se prepara para el ATP 250 de Kiztbühel, abierto austriaco con 560.000 euros a repartir, en el cual se medirá frente al español, Roberto Carballes Baena (75°) por la primera ronda de singles. Ambos tienen un registro previo con triunfo para el europeo en los cuartos de final del ATP 250 de Quito por un estrecho 3-6 6-2 7-6(5).

Cabe señalar que este sábado Jarry no pudo alcanzar su primera final en un torneo ATP 500 en Hamburgo, tras caer en tres sets por 5-7, 6-0 y 1-6 ante el georgiano Nikoloz Basilashvili (81°) despidiéndose en la ronda de los cuatro mejores. Sin embargo, el nacional articuló el mejor triunfo de su carrera.

Destacar que Nikoloz Basilashvili fue una de las grandes sopresas en Hamburgo ya que se metió entre los cuatro mejores luego de pasar la fase previa. Tras eso dejó en el camino al tercer favorito, Pablo Carreño Busta, el quinto cabeza de serie Philipp Kohslchreiber y el uruguayo Pablo Cuevas.

En la ronda de los ocho mejores, el nieto de Jaime Fillol dejó en el camino a Dominic Thiem, actual número 8 del mundo. En cuanto a lo económico, el premio no fue menor. El nacional se embolsó cerca de 65 millones de pesos por haber llegado hasta las semifinales en tierras alemanas.

Volviendo a Jarry, en su labor en cancha ha tenido algunos cambios, los cuales trabaja día a día con su cuerpo técnico encabezado por Martín Rodríguez – Mario Soto y que hoy se han visto reflejados en su directo beneficio.

Estos son (según mi parecer) los 5 factores del éxito del tenista nacional:

1.- Movilidad: lo que se pudo apreciar en estos últimos meses es una mejora sustancial en los desplazamientos, tanto laterales como en diagonal, para generar recuperación y posicionamiento en la cancha y abrir opciones de ataque respectivamente. En resumen, esa fragilidad para trasladarse a lo largo y ancho de la pista, le ha facilitado una mejor defensa y buenos tiros de aproximación para llegar a la red y definir los puntos en la zona de ataque.

2.- Toma de decisiones: sorprendentemente ya no se le ve a “nico” pegar desde distintos sectores de la cancha. La máquina repartidora de palos, ahora busca contrapiernas de manera selectiva, abre ángulos que le dan respiro para revertir situaciones de apremio, incluso, se da el lujo de preparar el punto y definirlo en el momento preciso, sin apuros.

3.- No tener miedo a “perder la iniciativa”: tiene mucho que ver con el punto anteriormente expuesto. Jarry ya no es el clásico jugador que no sabe “jugar contra las cuerdas”, el típico atacador por excelencia como hay muchos casos en el circuito. Hoy no se ve extremadamente incómodo al momento de defender ni contragolpear. Durante esta semana lanzó passingsshots magníficos, no sólo en singles, también en dobles y eso resulta revitalizador.

4.- Un jugador “todo terreno”: pese a que reconoce que tiene tendencia a jugar más en cemento (por patrón de juego quizás), creo que lo que está exhibiendo el jugador nacional, da para pensar…perfectamente puede desenvolverse en arcilla, cuenta con variedad de tiros y potencia para plantarse en arcilla y disputar -por ejemplo- rallies largos.

5.- Variedad de tiros: los golpes planos, letales, que lo hicieron ganar (y perder) muchos puntos en el pasado, hoy tienen una nueva versión, basada en manejo de efectos en instancias específicas y dependiendo del score. Siento que esto, lo ha llevado a trabajar más los partidos y no entregar games tan fácilmente. A eso, debemos sumar las modificaciones en el servicio, implementadas por Martín Rodríguez en el sentido de llevar la raqueta con antelación arriba para tener un mayor y mejor control, además de mejorar en el porcentaje en ese golpe tan importante.