Seguramente en un día como hoy, 26 de Marzo, estaríamos en el Hotel Regal abriendo una botella de Champagne, y su chef Enrique Araya subiendo una torta de chocolates y nosotros, sus amigos de los ultimos años, a su alrededor e instalados en uno de los salones donde diariamente hacíamos el programa Deportes en Agricultura.

De Sergio Roberto Livingstone Pohlhammer se han dicho muchas cosas, se han escrito ya muchos libros y; sin embargo, aún queda espacio para seguir hablando de el.

Yo lo conocí profundamente y el a mi. Los almuerzos diarios durante muchos años fueron la instancia ideal donde los temas fluían rápido y más allá de lo meramente deportivo.

Me preguntaba ¿como esta la Gloria, que es de Sebastián  y Juan Pablo?, eran inquietudes cotidianas. A la vez, yo preocupado de su salud, de su corazón, de la relación con sus hijos, de su señora. Conversaciones donde se va generando un grado de amistad e intimidad.

Fue generoso con aquellos que lo rodeaban y particularmente con su núcleo familiar. Le gustaba cenar con aquellos que quería.

Al menos una vez por semana con sus hijos y nietos, generalmente en el restaurante Prego. Durante un buen tiempo almorzó todos los viernes en «El Parrón» con sus compañeros del área deportiva de canal 7 y en el último año de su vida también lo hizo conmigo.

En todas estas ocasiones en la misma mesa que le era reservada religiosamente. Siempre un gesto o un inadvertido guiño al mozo anticipaba que se hacía cargo del consumo.

Ético por excelencia, en el deporte y en la vida. Le molestaba escuchar de parte de un relator o comentarista la frase «no le quedaba otra posibilidad que cometer el foul». Sabía que era parte del juego pero no aceptaba su justificación.

No debía nada a nadie, ni nadie le debía a el. Algo así como «Vida nada te debo. Vida estamos en paz».

Hoy cumpliría 100 años y como si fuera ayer recuerdo cundo estando en los estudios de la Radio recibí el llamado de su hijo Sergio diciéndome simplemente: «Caco se murió». No había nada más que decir ni nada mas que preguntar.