Una jornada de viernes, que terminó siendo un día negro para el fútbol sudamericano con la eliminación de Uruguay y Brasil, ante Francia y Bélgica respectivamente.

Francia arruinó el sueño uruguayo y es el primer semifinalista.

Francia es el primer semifinalista del Mundial 2018 después de imponerse a Uruguay en el encuentro de cuartos de final de la competición que se está disputando en Rusia. Una jugada a balón parado y un error mayúsculo del portero uruguayo fueron determinantes para que los de Didier Deschamps estén presentes en el cuarteto que peleará por llevarse a casa la Copa del Mundo.

El encuentro arrancó con una única ausencia, la del delantero uruguayo Cavani, cuyas molestias en el gemelo izquierdo le impidieron estar en esta gran cita para los de Tabárez. Stuani ocupó su lugar en punta para ser uno de los primeros jugadores en asomarse al arco contrario. Primero no pudo controlar bien un balón en el área francesa. Luego disparó demasiado cruzado.

En esas dos acciones Uruguay puso de manifiesto que quería apelar a su habitual garra para echar abajo la puerta de Lloris. Pero Francia no es un equipo fácil de dominar y la fortaleza de ambos conjuntos empezó a dibujar un partido parejo, sin espacios, que estaba destinado a desnivelarse en un detalle, una aparición o una jugada con balón detenido. Eso hizo también que el partido no fuera ni para Giroud ni para Luis Suárez, sino para los que tenían que crear y encontrar espacios por detrás de ambos.

No aparecieron, lo que hizo que el balón detenido se convirtiera en la principal vía hacia el gol. Quedó claro en un lanzamiento de esquina de Uruguay en el que remató José María Giménez para comprometer a un Lloris que tuvo que sacar la pelota con los puños. Y, después, con el gol de Francia cuando quedaban seis minutos para el descanso. En esa ocasión, Griezmann envió un balón de lanzamiento libre hacia el punto penal, donde Varane se anticipó a toda la defensa charrúa para peinar ligeramente el balón y colocarlo en un lugar imposible para Muslera. Era el 1- 0.

Gol en un momento clave y en un partido en el que era evidente que no iba a haber ni muchos goles ni demasiadas oportunidades. Francia sabía que el primero que marcara tenía mucho camino hecho, pero antes del descanso recibió un serio aviso. Fue en una falta sacada por Torreira en la que el balón llegó hasta la posición de Martín Cáceres, cuyo remate de cabeza mereció el gol. Lo malo para el defensa celeste es que Lloris se estiró para hacer una de las mejores tapadas de todo el Mundial y permitir que su equipo se fuera al descanso en ventaja.

La segunda parte arrancó con susto para Uruguay. Un balón atrás para Muslera estuvo a punto de ser un problema por la presión de Griezmman, quien enganchó la pelota, pero no llegó a controlarla para convertir la amenaza en gol. La ocasión, en cualquier caso, no cambió un partido llamado a la paridad entre los dos equipos pese a que el talento francés estaba superando a la garra charrúa.

Uruguay nunca se rindió, pero un error de su arquero fue el que terminó decidiendo este partido de cuartos de final. Con un cuarto de hora jugado del segundo tiempo, Griezmann miró a la portería contraria y armó un disparo que no parecía demasiado complicado para Muslera. El problema es que el portero no controló bien el remate y un balón aparentemente sencillo terminó en el interior del arco del equipo de Tabárez. Era el 2-0, un resultado que se adivinaba irremontable para los uruguayos. El tanto llegó justo después de los cambios con los que Uruguay estaba tratando de cambiar el rumbo del partido. Acababan de ingresar Maximiliano Gómez y Cristián Rodríguez por Stuani y Bentancur.

El tiempo fue transcurriendo a favor de Francia y desgracia de Uruguay. En ese tiempo, Griezmann no se asomó demasiado a la portería contraria, pero ejerció un dominio sobre el partido y sobre el juego de su equipo a la altura de un aspirante -como él- al Balón de Oro.

Los últimos minutos del partido no mostraron más. Francia controló el encuentro ante un rival que empezó a hacer más gestos de desesperación que de coraje. Así se fue Uruguay. Lo había ganado todo y cayó en el momento decisivo ante un gran equipo, el subcampeón de Europa y uno de los aspirantes a ponerse en el pecho la estrella que se juega en este Mundial.

La Bélgica de Roberto Martínez elimina a Brasil.

Que la Bélgica de Roberto Martínez haya eliminado a la pentacampeona Brasil sólo es comparable a la eliminación de Alemania en la fase de grupos. Porque la sorpresa es mucho más mayúscula que las caídas de España, Argentina o Portugal.

Como Bélgica pasó a cuartos después ganar con muchas dificultades a Japón, la unanimidad antes del partido era total. La favorita era Brasil. Que Bélgica estuviese en cuartos de final ya era un logro, se decía. Pero pasó que Roberto Martínez, ese técnico español por el que suspira estos días Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, tenía otros planes.

Para empezar cambió el dibujo de su equipo y plantó un 4-3-3 con Lukaku en la derecha, Hazard por la izquierda y De Bruyne de falso nueve. Le tocó a Brasil improvisar en un escenario desconocido.

En los primeros diez minutos de partido hubo intercambio de golpes. El primer intento de Brasil fuemediante golpe de cabeza de Thiago Silva después de un lanzamiento de esquina de Neymar que dio en el poste del arco defendido por el excelente Courtois. Luego respondió Bélgica con un remate mordido de Fellaini tras una gran jugada personal de Lukaku.

Ese ir y venir inicial terminó cuando el cuadro belga abrió el marcador en el Kazán Arena en el minuto 12. ¿El autor? Fernandinho, en su propio arco. Un córner enviado por Hazard tocó primero en Gabriel Jesús y luego en el hombro del hoy sustituto de Casemiro en el centro de campo brasileño.

La ausencia del madridista es vital para explicar por qué Bélgica pasó literalmente por encima de Brasil en la primera mitad. Porque no había nadie en el cuadro verde-amarelho que cortase los contragolpes belgas. Y fue así exactamente cómo nació el segundo gol de los de Martínez.La contra la inició Lukaku y tras exhibir una gran potencia se quitó de encima primero a Fernandinho y luego a todos los que se le pusieron por delante. El atacante del Chelsea vio entonces a su derecha a De Bruyne que convirtió el segundo gol belga con un fuerte tiro cruzado.

Ante el juego más brillante de Bélgica, la respuesta de Brasil, sin protagonismo alguno de Willian, Coutinho ni Neymar, fueron tiros lejanos de Marcelo y Gabriel Jesús.

Algo pasó en el vestuario de Brasil en el descanso porque los de Tite salieron a buscar con todo el partido en el segundo tiempo. Se asentaron en territorio rival, acorralaron a Bélgica y bombardearon a Courtois por todos los frentes posibles. Lo intentó Douglas Costa, que entró por Gabriel Jesús, Firmino, al que Tite eligió por Willian, Marcelo, Neymar…

Consiguió Brasil su premio a falta de quince minutos para el término del partido. Un centro medido de Coutinho lo cabeceó Renato Augusto, que apenas llevaba unos minutos en el campo de juego, para batir al gigante Courtois.

El resto fue un asedio de Brasil al arco belga pero no pudieron revertir su suerte, entre otras cosas por Courtois. La última de importancia fue un remate de Neymar que el portero belga envió al tiro de esquina tras un gran manotazo. Bélgica deja así al Mundial sin equipos sudamericanos  y protagoniza la mayor sorpresa del Mundial al clasificar a semifinales donde se enfrentará a Francia.

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