La selección brasileña de fútbol siete, integrada por atletas con parálisis cerebral, buscará mantener la hegemonía en los Juegos Parapanamericanos, a realizarse del 23 de agosto al 1 de septiembre en Lima, indicaron hoy autoridades deportivas. La modalidad estará por tercera vez en el programa de este tipo de torneo. En las competiciones de 2007 (en Río) y 2015 (Toronto), el oro fue para el equipo brasileño.

‘Y el título de 2007 tenía un sabor especial, porque se obtuvo en casa’, dijo Marcos Ferreira, actual entrenador de porteros del conjunto brasileño. Manifestó que resultó ‘muy sorprendente para nosotros, los atletas. Un sueño hecho realidad poder jugar frente a nuestros fanáticos. Mirar los puestos llenos de gente. Esto fue emocionante para todos y también fue una final notable, contra Argentina. Es un privilegio ser campeón contra Argentina’, recalcó.

Pero para lograr un buen resultado en la próxima edición no es suficiente mirar hacia atrás, también es necesario renovar el equipo. Según el entrenador Paulo Cabral, el equipo brasileño se ha esforzado por buscar nuevos valores: ‘Ya nos hemos renovado en la Copa América. Allí teníamos el 80 por ciento de los jugadores provenientes de la base y de clubes. Y seguimos haciendo los trabajos de renovación, aprovechando incluso a las personas menores de 19 años’.

El fútbol siete tiene singularidades diferentes al de 11. La primera se refiere al tamaño del campo de juego, que es como máximo de 75 por 55 metros. Los postes de la portería tienen cinco metros de ancho y dos metros de alto. Los partidos se juegan en dos mitades de 30 minutos, con 10 minutos de diferencia. No hay impedimento. Los atletas en el campo tienen parálisis cerebral, pero se someten a un proceso de clasificación funcional.

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