Es difícil hacer un análisis de la actuación de la Selección Nacional por varias consideraciones:

A saber:

El escenario: no era el adecuado para la disputa de un partido de selecciones de jerarquía, particularmente para Chile, que, a pesar de no haber clasificado para el próximo Mundial, aún goza de un buen ganado prestigio.

La ausencia de algunos jugadores: y me refiero concretamente a los de Colo Colo que, estando en primera línea para ser parte de esta saludable renovación iniciada por Rueda, bien sabemos las razones por las cuales no son convocados.

La expulsión prematura  de Nicolás Castillo: obviamente condiciona la postura táctica y obliga a modificaciones de urgencia y consume  un cambio.

Una selección que comienza un trabajo: esa situación limita severidades en análisis individuales y, en alguna medida, tácticas.

La actuación de a lo menos cinco debutantes es positiva, pero aún asumiendo estas realidades, me permito ciertas reflexiones:

Esta selección se encamina inexorablemente a un estilo muy propio del fútbol colombiano: buen trato al balón, mucha  posesión de balón, baja presión e intensidad y de mayor reacción que acción.

En ese sentido, se busca jugadores de altura para el juego ofensivo (Pino, Nicolás Castillo) y defensivo (Rocco, Maripan), una marcada línea de dos volantes de características defensivas (Medel y Reyes). En fin, laterales contenidos y un sólo atacante.

Algo de eso ya se advirtió en esta derrota  ante Rumanía. El próximo rival (Serbia) elevará exigencias y ampliará el espacio para un mejor y profundo análisis.

No fue un salto al vacío y más bien me pareció un buen ejercicio de observación.

"Me equivoqué, sí"

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