Comenzaba el año 2018 y los objetivos en Colo Colo eran claros y ambiciosos: lograr el campeonato, clasificar a Copa Libertadores y lograr identidad y unidad dentro de la institución. A las claras, ninguno de estos objetivos se cumplió.

La división dirigencial dentro del club llegó al camarín albo y se hizo extensivo a los magros resultados dentro del campo de juego.

La campaña de Pablo Guede entre marzo y abril no convenció, en especial cuadro el cuadro popular cayó ante el modestisimo Delfín de Ecuador por Copa Libertadores. A la discreta campaña tanto a nivel local como internacional se sumaba la incomodidad que sentía el técnico argentino producto de los líos dirigenciales.

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La Junta de Accionistas sacó a Aníbal Mosa del poder, y la asunción de Gabriel Ruiz-Tagle a la testera alba precipitó la renuncia de Guede, quien indudablemente mantenía mayores lazos con Mosa. Las disputas directivas llegaban al plantel popular.

Llegó un viejo conocido: Héctor Tapia. Su mayor mérito fue haber colocado a la institución entre los 8 mejores en Copa Libertadores tras 21 años de malas campañas en dicho torneo internacional, sin embargo su estilo de juego no convenció a la hinchada. Si a esto le sumamos que con Tapia, Colo Colo tuvo una de sus peores rachas en su historia a nivel local, el resultado es menos que regular.

Tapia le quitó protagonismo a Jaime Valdés (uno de los referentes en el ColoColo del año 2017). No respondían en cancha César Pinares, Lucas Barrios ni Iván Morales. Sólo chispazos mostró Damián Pérez. Las fórmulas de “Tito” no daban resultados.

A lo anterior se suman los líos dirigenciales que adquirieron ribetes de cierta gravedad: las peleas entre Mosa y el bloque de Leonidas Vial aumentaron cada vez más. Blanco y Negro llamó a otra Junta de Accionistas, y Ruiz-Tagle denunció al empresario portomontino por injurias y calumnias. Un proceso judicial que sigue vigente.

Colo ColoLa llegada de Marcelo Espina como gerente deportivo generó cierta esperanza, la cual se desvaneció pronto. Espina declaró que bajaría el número de integrantes del plantel, lo que generó molestia de algunos jugadores. La venta de Bryan Carvallo al Necaxa produjo la furia de Mosa contra Espina tildándolo de mal negociador.

Finalmente Colo Colo no logró el ansiado título y tuvieron que contentarse con un premio de consuelo para ellos: la Copa Sudamericana. Una semana antes de finalizar el Campeonato Nacional se anunció que Héctor Tapia no sería renovado para 2019. Ésta forma de actuar tan polémica de la dirigencia le dolió al técnico quien evitó dar las últimas conferencias de prensa.

Terminado el torneo, Lucas Barrios se despidió de la institución debido a la división que existía en el camarín. El plan de Marcelo Espina comenzó a ver la luz: Ruiz-Tagle comenzó con el éxodo de futbolistas del plantel albo, entre ellos del histórico Gonzalo Fierro.

Las buenas intenciones de Esteban Paredes por pedir unidad dentro de la institución, chocaron con el golpe asestado por Aníbal Mosa contra Ruiz-Tagle: la CMF (Comisión para el Mercado Financiero) formuló cargos contra Larraín Vial por supuestas irregularidades en la elección que permitió el regreso de Ruiz-Tagle a la testera colocolina. El proceso podría eventualmente ser impugnado.

El 2019 comenzará difícil para Colo Colo en el plano dirigencial; las aguas en Macul están muy turbulentas.

En lo deportivo comienza una nueva era con Mario Salas, técnico destacado en el fútbol peruano por su excelente campaña con Sporting Cristal. La llegada de Salas abre nuevas expectativas en la tienda popular, la cual espera renovar aires y aquietar las aguas en pos de engrandecer aún más a la institución. Los dirigentes, cuerpo técnico y jugadores tienen la palabra.

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