La siguiente Columna es una colaboración que compartimos con ustedes y comienza así: Desde que tengo conciencia futbolística, desde fines de los años setenta, he venido escuchando que dirigir a la selección chilena es el máximo honor a la que puede aspirar todo técnico nacional.

Chilenos, uruguayos, argentinos, húngaros, un italiano, un alemán, un inglés, un croata, un uruguayo-chileno y un hispano-argentino han dirigido a lo largo de la historia futbolística de Chile a la Roja de todos, esa que amamos, aquella con la que sufrimos y con la cual hemos celebrado con locura en más de alguna ocasión.

En 2016 el argentino Jorge Sampaoli dejaba de ser el técnico de la selección chilena, dejando una Copa América en las estanterías de la ANFP y un mar de dudas. De inmediato Artro Salah y su directorio pensaron en quién sería el técnico idóneo para suceder al Casildense: ¿Algún técnico chileno?, No, gracias…quizás para un interinato.

Nelson Acosta, ex técnico de nuestra selección decía en esos álgidos momentos: “Es más fácil elegir al argentino que esté de moda. Al técnico chileno se le quiere poco. El dirigente que esté en la ANFP debe tener capacidad para buscar. En Chile hay técnicos capacitados para dirigir la Selección, pero hay que buscarlos”.

Hoy volvemos a estar en la misma discusión. ¿Quién es el hombre que dirigirá los destinos de nuestra golpeada selección chilena?, ¿Será ésta vez un chileno? Un nombre seduce a todos los participantes de la discusión: Manuel Pellegrini. El problema es que él no quiere aceptar. Pero lo que ha conseguido afuera demuestra la capacidad del técnico chileno. Ha triunfado en todos lados.

Es raro el fenómeno que estamos viviendo; se dice que es muy difícil que Pellegrini acepte dirigir a la selección chilena, qué él no estaría dispuesto. Pellegrini quizás discreparía con mi idea que dirigir a la selección chilena es un honor, que dirigir una selección le daría un mayor prestigio (más aún que el que se ha ganado con su brillante trayectoria en Argentina, Europa y ahora en la lejana República Popular China).

Pellegrini es un trabajador, es exigente y eso quizás no encajaría con la mentalidad de juerga y desordenada de algunos destacados integrantes de la selección. ¿Pellegrini será ese pro hombre que vendría a ordenar la casa y llevarnos al éxito y prestigio que Chile se ganó a punta de trabajo serio y sistemático?; sólo él lo sabe.

Por ahora la ANFP no se pronuncia, nos tiene en vilo y la selección que tanto amamos está huérfana.

Julio A. Aparicio

 

 

Por: Julio A. Aparicio C.  –  Licenciado en educación

 

 

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