11 medallas de oro, 36 en total y sumando. El team Chile ha batido todas sus marcas en Lima 2019. Sólo caras felices en la delegación nacional, cuando aún pueden seguir sumando. El octavo lugar en el medallero (los pronósticos mas optimistas hablaban del décimo lugar), el haber doblado y ya superado los oros de Toronto 2015, y dejar atrás en la general a Cuba y Venezuela son logros que dejan una vara alta para Santiago 2023, pero que por el momento se disfruta con euforia en Lima.

Pero ¿cual es la real posición que le cabe a Chile en el concierto mundial del deporte de alto rendimiento? A un año de Tokio 2020 ¿como se traducirán estas medallas cuando los países en competencia sean mas de 200 y no los 41 del concierto panamericano? ¿Cuantos de estos deportes en los que se ganaron medallas en Lima 2019 son olímpicos y cuantos no?

El panorama no es el mismo sin duda en unos Juegos Olímpicos que en los JJPP, pero las lecciones de Lima se pueden proyectar hacia Tokio, considerando aquellos deportes en los que Chile realmente tiene posibilidades de seguir mejorando con miras a la cita olímpica.

Los medallistas de hoy crecieron con el Plan Olímpico desde el 2010. Una medalla se demora en promedio dos ciclos y si existe un papel clave en este proceso es el de los Head Coach. La mejoría de los primos Grimalt con el brasileño Paulo Roberto Moreira da Costa desde que fuera aprobada por el Plan Olímpico su contratación, ha sido sostenida. «Paulao», como es conocido internacionalmente, es un técnico de gran prestigio cuya última gran conquista fue la medalla de plata  que obtuvo como seleccionador del equipo masculino de Italia en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Paulao se ha hecho cargo no sólo de los Grimalt, sino de toda la generación actual y futura del Volei Playa, con el evidente avance también de las duplas femeninas.  Fernanda Valdéz con Giorgi Panchev, que le cambió el peso de competencia para alcanzar el máximo escalón mundial. El voleibol sala, con el argentino Daniel Nejamkin, quien llegó el 2010 a nuestro país (nuevamente dos ciclos olímpicos) logró meter al equipo dentro de los cuatro mejores de sudamérica en un deporte donde el continente es potencia mundial; El balonmano con el español y doble medallista olímpico de bronce Mateo Garralda, quien le impuso todo su conocimiento y pasión hasta llegar a disputarle el oro panamericano a Argentina.

Es decir, todas las medallas de Chile en Lima 2019 son producto ya no de talentos individuales, sino de un trabajo sostenido donde se apoyan los procesos y no sólo a las figuras. Donde un mismo Head Coach propicia la competencia interna al tomar bajo su dirección a todo un equipo. En el caso de los martilleros de oro y plata, su entrenador  Mario Saldías fue enviado a estudiar al extranjero, y a su regreso armó un centro de alto rendimiento de lanzamientos en Temuco, donde entrenan y compiten diariamente entre si los amigos Gabriel Kehr y Humberto Mansilla, consagrados en estos JJPP. Benvenido Front, Head Coach del remo está desde el ciclo olímpico de Londres 2012, y ahora deberá realizar el trabajo del juego de pesos y botes para Tokio 2020.

Haber organizado eventos deportivos como Santiago 2014 y todos aquellos de menor envergadura desde entonces también ha ayudado a la preparación y roce constante de los deportistas.

Pero en el aumento de los resultados, también ha subido el número de competidores. Y por lo tanto hay que aumentar el presupuesto. No puede éste  subir como el IPC cuando se han doblado los deportistas de alto rendimiento. No son sólo algunas disciplinas escogidas las que se benefician del plan olímpico. Es una masa de deportes general que requiere de mayores recursos, sobre todo pensando en que a  cuatro años de Santiago 2023 el dueño de casa debe brillar. Ley del deporte? No es factor en este éxito. Ineficiente, sin presente ni destino a menos que el congreso le preste una mano que hasta hoy no se ve.