Estamos ad portas de una nueva Copa América, en formato distinto que rompe excepcionalmente con esta centenaria tradición futbolera sudamericana y hace honor a su nombre

La Copa América, de Sudamericana a todo el continente americano

Ni en los sueños de Simón Bolivar, quizás será con el fútbol y gracias a este formato, que las fronteras políticas y continentales generen la unión de los países y sus pueblos en torno al balón y el rectángulo verde, primero con las selecciones y prontamente con una Liga de clubes al estilo de la UEFA, esperemos que en forma, competitividad, organización, honradez y transparencia.

El formato de esta Copa Centenario rompe con varios principios de esta competencia, se juega en los Estados Unidos de Norteamérica, en un país con escasa tradición futbolística, que viene años intentando introducir la práctica del deporte sagrado en su cultura, con resultados exitosos en las competencias femeninas, y con crecientes mejoras en el masculino, reflejados en su participación regular en los mundiales adultos y un aceptable desempeño como local aquel año de 1994 derrotando impensadamente a Colombia, cuando Brasil vence a Italia por penales, y Biaggio que impacta a un par de espectadores con su penal malogrado.

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No es algo novedoso que equipos extra continentales participen de la Copa América, menos contar con equipos de las otras partes de este gran continente. Invitados de Centro y Norte América han sido Costa Rica, Honduras y Jamaica, y más al norte México y los Estados Unidos, sería interesante verificar sus rendimientos y si fueron aporte a la calidad de los campeonatos, cercano en la memoria está el plantel que trajeron los cuates a Chile el 2015, con una selección B o C, y resultados equivalentes.

Los negocios y el fútbol

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Esta ampliación geográfica y de equipos se explica, en parte, por las oportunidades de ampliar la comercialización de los espectáculos deportivos, incrementar el número de equipos y hacerlo en Estados Unidos, son oportunidades para recaudar más ingresos por venta de entradas, comercialización de productos y, principalmente, derechos televisivos.

No resulta extraño que Quatar se adjudicará el mundial del 2022, a estas alturas y con un mundo globalizado y necesitado del fútbol, lo que prima es la ampliación de los mercados y los negocios relacionados, en un contexto de opacidades transversales, que se reflejan en las sanciones y condenas de altos directivos que cruzan todas las asociaciones y a la misma FIFA, y baste recordar la situación judicial de los mandamases de la Conmebol, prácticamente todos procesados por los organismos federales de justicia en la misma norte américa, entre otros por delitos de corrupción.

Son muchos los recursos económicos en juego, la danza de cientos de millones como dicen algunos, ¿para qué? nos preguntamos, cuándo valores y conductas cercanas a honradez se distancian de lo legal anulando lo ético, ¿cuándo la probidad y decencia se impondrán sobre los malos manejos dirigenciales?

El fútbol tiene una capacidad de convocatoria gigantesca y podrá superar estas crisis, por más recurrentes y cíclicas que ellas se vuelvan, resultando insuficientes las explicaciones racionales que entrega la sociología y emocionales que agrega la psicología para comprender cabalmente esta disociación, que no sorprende y si nos resigna ante lo insólito.

La foto de niños apoyándose en bastones para ver el partido en Argentina, el relato cinematográfico de Andrés Wood en Historias de Fútbol, la épica hollywoodense de John Huston en Figa a la Victoria (y todos sus licencias de guion), Chespirito y el Chanfle, los textos y dibujos de Fontanarrosa, las biografías de Bielsa y otros notables, la cantidad de programas y horas dedicadas en radio y televisión, la pasión de los hinchas y la capacidad de unir con un mismo emblema a fanáticos irreconciliables son parte de los argumentos que explican este delirio social.

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Las proyecciones deportivas

Al final de cuentas lo importante es el fútbol, la competencia y la dinámica que impondrán los equipos participantes para alcanzar la gloria de los 100 años y, no obstante compartir los espacios y jugadores con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la pasión y el orgullo de vestir su camiseta serán nuevamente la esencia del fútbol, como deporte y competencia.

Ningún equipo viene a pasear a esta Copa, por mucho que el maestro Tabarez reclame por las distancias y las temperaturas, el orgullo charrúa sigue vigente y alimentado en el dudoso respeto de Jara avalado por el ausente Mago Valdivia, su ánimo de revancha está intacto.

Argentina y su pena de años sin títulos de primer nivel, viene con Messi, Mascherano, De María e Higuain, dejando a varios notables como Tevez mirando desde sus hogares los pormenores de esta justa, igual meten miedo y honrando el principio de las revanchas, quizás sea la oportunidad para Messi de alzar un trofeo de alta alcurnia y afianzar a sus huestes en el proceso clasificatorio, con miras a disputar también una tercera estrella planetaria en la fría Rusia de Putin.

Brasil, enredado en sus crisis económicas, políticas y sociales, siempre como favorito y con Dunga jugándose la permanencia y los valores de su fútbol, prescindiendo de Neymar y con un plantel tan rico y diverso como su cultura y tradiciones, prestos a demostrar su valía en el campo de juego y con la oportunidad de recuperar su honor mancillado en el mundial disputado en sus tierras, cuando los alemanes y holandeses les bailaron una demoledora samba, en sus caras.

México y Colombia, siempre cerca de alcanzar la gloria y cayendo en las instancias decisivas, Ecuador reafirmando que los procesos siguen dando sus frutos en el plano internacional y que su actual desempeño en el proceso a Rusia no es casualidad, Perú y Bolivia intentando sacudir años de mediocridad y paupérrimos resultados, junto con Venezuela enredado en una profunda crisis política, económica y social, sin Chávez en la arenga, quizás observando como un escape o interregno esta oportunidad.

Los invitados ocasionales participantes de la Concacaf, Jamaica, Haití, Panamá, Costa Rica, México el local Estados Unidos, en lo que puede ser una apuesta más estratégica a de conformar un gran bloque continental, siguiendo el ejemplo de la UEFA con sus competiciones, ¿por qué no crecer en la integración desde el fútbol?, ya han presentado propuestas de ampliar el radio de los proceso clasificatorios y con ello incrementar las posibilidades de los países más poderosos y con mayor tradición futbolística.

Chile, el campeón vigente, con la posibilidad de mantener un proceso de trabajo exitoso, la oportunidad para Pizzi y la nueva directiva de una ANFP convulsionada, de demostrar que van por la buena senda, recuperando la credibilidad y el prestigio severamente afectado por la gestión de sus predecesores.

Luis «El Zorro» Alamos tenía razón, en la victoria la marraqueta con mortadela y el té de una bolsita rendidora, especialmente de los humildes, tendrán un mejor sabor y aroma, esos que disminuyen el dolor y las frustraciones de no tener las mejores condiciones de vida, de ver como los sueños proyectados en los hijos demoran en concretarse porque hay una crisis económica y comienza a faltar el trabajo, y en la derrota estará la oportunidad de la revancha, el fútbol está y es para eso.

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