Al haber pasado ya una semana de la maratón de Santiago de este año, destacamos la historia de Cristián Müller, quien es el primer latinoamericano y tercero en el mundo en realizar una maratón tras un trasplante bipulmonar de hace ya cuatro años atrás. El hombre de 54 años logró correr los 42 kilómetros de la maratón de Santiago 2019 el pasado domingo 7 de abril.

MüllerCuéntanos un poco de ti, de tu historia

“Bueno a mi me trasplantaron los pulmones hace cuatro años y tres meses. La razón fue por un déficit de alfa uno, que es una enfermedad congénita y que fue descubierta el año 2012 en un tac que me hicieron abdominal, y ahí me encontraron una enfisema y bula, motivo por el que terminé haciéndome el trasplante de pulmón. De todas maneras, yo desde pequeño era un alumno bastante bueno y hacía deporte, practicaba atletismo y básquetbol, y competí en campeonatos nacionales. Después en la universidad dejé un poco el deporte y me dediqué más a los estudios la verdad. Después de haberlo pasado muy mal y estar cinco meses en la clínica esperando los pulmones, una vez operado  me vino la necesidad de poder dar gracias por el regalo que me dieron, de  poder respirar de nuevo. Y así fue como empecé con esto de la kinesiología,  para recuperar lo poco y nada de musculatura que me quedó después de la operación. Caminaba cincuenta metros y me cansaba, pero con el tiempo empecé a ver que podía hacer algo más y me conseguí un entrenador, a Diego Murillo, quien comenzó a entrenarme dos veces a la semana, después cuatro y al final terminé seis veces a la semana, una hora y media diaria y corriendo los 42 kilómetros. Pero partí con 3 kilómetros, después con 5, luego 10, después varios 21 y ahora troté los 42 kilómetros”.  

¿Antes habías corrido alguna maratón?

“Sí he corrido varias maratones la verdad, partí en una del Colegio San Agustín, que consistió en una carrera de cinco kilómetros y donde yo sólo pude hacer tres, terminando bastante mal. Luego, a los 4 meses de haber empezado a entrenar, nos fuimos a un evento en el parque O’Higgins, en el que corrimos cinco de esos mismos que te contaba. Los primeros 10 kilómetros que hice fue en la Saucony, un mes antes de la maratón de Santiago 2017, maratón en la que corrí los 10 kilómetros. Después corrí varios 21, en Viña, Valdivia y corrí también la vuelta a la Laguna Aculeo de 26 k. Los 42 kilómetros los corrí ahora por primera vez en la Maratón de Santiago 2019”.

Müller¿Como te preparaste para las primeras competencias que disputaste?

“Mis primeras preparaciones fueron después de salir de la Clínica, sometiéndome a terapias de kinesiología para poder recuperar masa muscular, ya que perdí mucha. Estaba tan débil que me enviaron a hacer kine para recuperarme. También comencé a tomar proteínas y suplementos alimenticios, después me di cuenta que podía entrenar, y empecé a realizar entrenamiento funcional, empezando a prepararme dos veces por semana, trotando de a poquito y los médicos me apoyaban recetándome proteínas y algunos tipos de alimentos para aumentar la masa muscular. De a poco fui subiendo las cargas. Hice también electroestimulación, por un par de años, hasta hace poco, cosa de poder mantener la musculatura lo más regular posible, y bueno, sigo con mis entrenamientos continuos, que para mí son necesarios. Junto con ello tengo mucho cuidado con mis remedios, con no resfriarme, entrenar en las tardes, no salir con el frío y en general ese tipo de cosas. Estoy siempre cuidándome, tanto en la alimentación y de cualquier infección”. 

¿Qué dice tu familia con respecto lo que haces?

“Mi familia, mis padres, hermanos, todos al principio estaban muy preocupados. Mi pareja y la doctora no querían que hiciera esto, nadie quería, pero cuando empecé a entrenar comenzaron a ver que me hacía bastante bien, estaba con más energías y al final terminaron aceptando el cuento. Después, cuando la cosa se puso más seria y comencé a correr los 10 kilómetros, empezaron a ver que estaba entrenando cuatro, cinco y hasta seis veces a la semana. Mis hijas siempre me han apoyado, son todas deportistas y son seleccionadas nacionales. Yo soy padre divorciado y vivo con mis cuatro hijas. A todas les inculque el deporte. Mi pareja, pese a que reclama que el tiempo gastado en entrenar es mucho y que la carga para mi edad y condición es alta, igual me apoya, siempre ha estado ahí con mis hijas apoyándome de una u otra forma, sabiendo que iba a ser difícil para mí y también para ellas. De todas maneras todos fueron muy importantes en este proceso”.

¿Para esta maratón tuviste una preparación distinta, considerando que eran 42k?

“Cuando comencé a entrenar en abril del 2016, la meta era 42 kilómetros, por lo que todo lo que se entrenó durante estos tres años era con el objetivo de poder cumplir esa corrida y realizar los 42k. En particular, para esta carrera, comenzamos a entrenar a mediados del año pasado y en ese momento aumentamos la carga. Tuve un par de episodios que me llevaron a entrar a la clínica y debí parar, pero luego, empecé de nuevo y decidimos aumentar la carga y empezar a hacer el kilometraje, básicamente para llegar a lograr los 42k. Fue complicado, porque me enfermaba y perdía masa muscular, teniendo que volver a empezar otra vez, siempre combinado con lo funcional y la electroestimulación, pero enfocándonos en mantener la masa muscular y lograr el fondo de 60 o 65 kilómetros semanales. Lo mínimo eran unos 20 o 25 a la semana e inclusive logramos correr hasta 33 kilómetros semanales”.      

¿Cómo encuentras que te fue en la corrida? ¿Estas conforme con tu registro?

“En la corrida me fue espectacular porque realmente todas las personas me saludaban, jamás me habían hecho entrevistas en la tele, fue bastante mediático por esto de las donaciones y tratamos de que la gente se informara. Entonces durante la carrera, en la partida toda la gente a mi lado me saludaba y me decía que me vieron en la tele, transmitiéndome fuerza y diciéndome que yo puedo, que termine la carrera. Después, durante la carrera, mientras las personas pasaban, hacían lo mismo, me saludaban y felicitaban, por lo que fue muy bonito, y la llegada igual. En las galerías se pararon a aplaudirme y a vitorearme. Así que fue muy emocionante la carrera en ese sentido, llegué a llorar en la llegada. En cuanto a la parte técnica, encontré pesada la carrera. La pasada por Vespucio fue la peor, era interminable con ese calor y no había ningún árbol, fue muy pesado, y en un momento estaba tan adolorido, en especial los pies por el calor, que llegué a pensar que no llegaba, pero lo único que quería era terminar. Fue muy dura la carrera. Teníamos proyectado en llegar en 6 horas y lo hicimos en 5:45, con todo el calor y el esfuerzo que significó, así que quedamos felices, siento que el entrenamiento nos hizo bastante bien porque aguantamos bien, hasta el kilómetro 38 y de ahí para adelante fue harto corazón. Estoy contento, porque lo principal era terminar la carrera, el tiempo salió de rebote, lo principal era llegar”.    

¿Qué opinas del caso de la persona que falleció en la corrida?

“Es muy lamentable, la verdad no tengo claro a que se debe, tengo entendido que al parecer no había desfibrilador cerca y la ambulancia se demoró en llegar. En ese sentido nos falta aprender como organización, a Chile le falta todavía a ese nivel, saber colocarse en esos casos. Para la familia es una gran pena, yo lo lamento mucho. Yo no sé si esa persona tenía algún problema o no, puede que sí y el calor también influyó. Son, tantas cosas que pudieron haber pasado y no quiero juzgar a nadie. Pero creo que tenemos que aprender un poco más, si bien la maratón de Santiago es una carrera que esta dentro de Latinoamérica como una de las mejores, yo creo que aun nos falta mucho por mejorar”.

¿Seguirás compitiendo en este deporte u otro?

“Acabo de terminar y ya volví a los entrenamientos. El martes entrené y mañana también lo haré. El fin de semana lo más seguro es que trote algo. Pero aún estamos viendo y pensando qué hacer, tal vez bajar el nivel, ya que igual yo hago todo esto en forma de donación, para dar gracias y promover mayor trasplantes en Chile. Por lo tanto, no lo tengo tan claro, aunque la verdad me pica el bicho del triatlón, pero tendría que pedir permiso, ya que hay piscina, hay nado y eso es complicado. También me gustan mucho las charlas, las que ya hemos realizado, quizás colocar un poco más de esfuerzo para poder dar el mensaje y mostrar mi historia que es bien motivante, aprovechar de hacerlo en colegios. O bien, preparar personas trasplantadas para que hagan más deporte, puesto  que ellas piensan que se tienen que cuidar mucho cuando, en realidad, pueden hacer una vida normal con los remedios y ciertos cuidados. Entonces, en verdad no sé bien lo que voy a hacer, pero sigo entrenando. Me gusta el deporte, antes no lo podía practicar y ahora sí, por lo que quiero aprovechar”.   

¿Qué es lo que más te motiva a realizar este tipo de actividades?

“No sé si es motivar la palabra, yo hago todo esto para la donación. Creo que a mi me surgió una necesidad de poder ayudar a estas más de dos mil personas que están esperando por un órgano. Yo estuve en esa posición, donde no hay nadie que te pueda ayudar, no hay ninguna palabra de alivio que te pueda hacer cambiar la cara, porque en el fondo lo único que te queda es que alguien pueda donarte un órgano. Es una situación en la que te sientes indefenso, desolado y muy complicado. De ahí que me naciera la necesidad de tener que ayudar y la forma es esta: correr, impactar, dar a conocer y poner en el tapete el tema de las donaciones. Mi hermano y cuñada por el año 2000 donaron los órganos de mi sobrina. Fue la primera vez como familia que tuvimos contacto con las donaciones sin saber que años después yo iba a necesitar la donación de un órgano. Realmente creo que hacer lo que esté a mi alcance para difundir esto y aportar un grano de arena para aumentar las donaciones y trasplantes en el país, es la forma que tengo de dar gracias”. 

Müller

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