Con Reinaldo Rueda se ha puesto de moda, entre otra cosas, los micro ciclos y la palabra recambio.

En relación a los llamado a micro ciclos este sistema de trabajo por sus características propias, – entrenan los que no van a ser titulares después, ya sea porque están en sus clubes o porque sencillamente no los ponen, – me provocan la  sensación de entrenamientos «marmicoc», una especie de «téngase presente «y no se preocupen que estamos trabajando para Ud». No siempre es así posiblemente y al DT puedan resultarle provechosos

Lo otro, esta manoseada frase que tanto la utiliza: la del «recambio» dando a entender que prácticamente todo su trabajo está orientado a ese objetivo.Y en ello se nos han ido más de 2 años y entre medio partidos de baja calidad y con resultados poco alentadores.

En tan largo periodo uno podría exigir al entrenador lo que es más importante: formar un equipo con identidad futbolística propia y definida, saber a qué se juega, a lo que aspira  y esto logrado, ya sea con jugadores avezados o jóvenes, jugando en nuestro país  o en extranjero.

¡Ya es hora!

Contra Argentina se siguió probando a algunos. Frente a Honduras asomaron otros y mucho me temo que en los próximos encuentros se continúe con esta política de nunca acabar.

Reconozco que no me gusta como juegan los equipos de Rueda. Y si me apuran, tampoco me gustan en general los entrenadores de Colombia y, por ende, el juego que practican. No son ni «fu ni fa». Ni tan brillantes ni tan opacos. Se quedan en la mitad del camino. Parece que si y parece que no. Poca pasión y mucha reflexión, mucha posesión y poca intensidad. En fin, pero como dicen los lolos, es lo que hay.

El reciente partido frente a Argentina y la derrota con Honduras mostró esas características: no jugó tan mal pero no jugó tan bien. Es decir «miti mota». Pudo ser pero no fue.

Y a propósito de recambio. ¿No será bueno ir buscándolo en la Banca?