El serbio Novak Djokovic comenzó sus entrenamientos tras las restricciones generadas por el coronavirus. El lugar elegido por el actual número uno del mundo, fue la cancha de arcilla del club Puente Romano en Marbella, España.

Bajo estrictos protocolos que solo le permiten entrenar en la cancha sin usar los vestuarios ni el resto de la instalaciones, el serbio fue acompañando por su hermano Marko y el español Carlos Gómez-Herrera, amigo personal y quién lo acompaña como «sparring» hace varias temporadas.

«Djokovic es un modelo del cumplimiento de las medidas sanitarias, ya que siempre mantiene la distancia de seguridad con los pocos colaboradores que le acompañan», aseguró Alberto Muñoz, director del club.

La relación del tenista europeo con Marbella comenzó hace varios años y cuando se le presenta un tiempo libre viaja hasta la localidad andaluza con su familia y amigos.

El municipio de la ciudad no ha quedado ajeno a la presencia de la figura mundial y a través de su alcaldesa Ángeles Muñoz agradeció su fidelidad.

«Djokovic podría tener una casa en cualquier lado del mundo para pasar el confinamiento y sus días libres pero la realidad es que su elección es la Costa del Sol», comentó orgullosa.