Finalmente Colo Colo se coronó campeón del fútbol chileno y pocos se atreverían a cuestionar la legitimidad de este título porque debe entenderse que sorteó una serie de dificultades, alguna de ellas, incluso, autogeneradas.

En el plano futbolístico porque fue el que ofreció, con altibajos y una que otra duda, mejor fútbol que sus escoltas y, por sobretodo, del brindado por su archirival, la U.

Su mutación táctica respecto al discurso que Pablo Guede ofreció al llegar,- y que por lo demás aplicaba en los equipos que le dieron nombre y prestigio,- fue curiosamente la clave que le permitió obtener este resonante éxito pero, a la vez, poner una sombra de dudas respecto a sus reales convicciones tácticas.

Porque habrá de reconocerse que Colo Colo no salió campeón a lo Guede, (sin perjuicio que lució otros atributos) y que abandonó estilos y formas que lo caracterizaban y es así como un observador más agudo bien podría inferir que fue campeón utilizando un sistema táctico diferente el que, por demás, han aplicado otros DT en el pasado con igual o similar éxito.

Si Guede no vuelve a sus raíces tácticas pasara a la historia como otro de esos tantos entrenadores que han sacado campeón al cacique sin generar estilos innovadores ni dejar huellas profundas.

La obtención de esta nueva estrella en el firmamento albo  debiera ser el punto de partida entonces para el retorno de un estilo de mayor sustancia táctica si es que en verdad que desea ir más allá en sus sueños porque hasta el momento, y tras las legítimas celebraciones deberá asumir que el juego exhibido por su equipo fue de una sencillez casi franciscana.

Porque él contraataque como fórmula a utilizar es sabido que produce satisfacciones y que hasta permite títulos pero es un instrumento que aplicado con insistencia y factor preponderante tarde o temprano pasan la cuenta a sus ejecutores, más aún considerando la pléyade de jugadores con que se cuenta. Por de pronto y llevado al plano internacional el hoy de Colo Colo genera más dudas que certezas.

Para muchos, y está claro que para este analista no lo es, basta la victoria e incluso esta vez aparejada de un título de campeón, para contener exigencias mayores. Pero es que en mi prolongada trayectoria he visto tantos triunfos y tantos campeones y ello me permite ver y diferenciar, aún espumante el champágne, jerarquías y percatarme del real nivel de un campeón y proyectarlo en el campo internacional.

Colo Colo

Y en ese sentido este Colo Colo, si no se refuerza adecuadamente no enfatiza transformaciones difícilmente hará historia. Pablo Guede es mucho más y no lo es solo por haberle dado el título de campeón a Colo Colo.

Y es a ese Guede, – aquel que apareció en Palestino, en San Lorenzo, el que presiona tácticamente, el que nos sorprende con la riqueza de su ataque, al que no claudica en sus convicciones, al que no entra en la peleas chicas, el que no ve fantasmas ni crea enemigos imaginarios ….. a ese Guede dénmelo.

Dos o tres cosas al finalizar y que abonan en su favor: supo controlar y ganar la confianza de un camarín plagado de egos y dio oportunidades a jóvenes que fueron importantes en determinados partidos.

Finalmente, es hora de reconocer que su presidente Aníbal Mosa fue determinante para, en momentos críticos sostener un proyecto y estabilizar el rumbo de la institución, algo no menor cuando las voces críticas eran tan fuertes y provenían incluso desde la propia institucionalidad

Comentarios

comentarios