El formato del torneo de waterpolo de los Mundiales de natación de Gwangju está recibiendo multitud de críticas por el bajo nivel de algunos de sus participantes. Es el caso de la selección femenina de Corea del Sur. La única experiencia internacional de este combinado se limita a los Juegos Olímpicos de Seúl 88´, donde, al igual que ahora, ejerció como anfitrión. Este equipo fue formado hace sólo unas semanas exclusivamente para esta competición con varias ex nadadoras. Todas, excepto una, tienen menos de 20 años. Además, solamente la portera tenía alguna participación previa en este deporte.

Así las cosas, alcampeonato se venía complicado para las dueñas de casa y quedó claro en su debut. Se medían con Hungría, una de las potencias de este deporte con dos títulos mundiales, tres de Europa y cuartas en los últimos Juegos Olímpicos.

No hubo piedad con Corea del Sur y las vencieron por 64-0, la mayor derrota de la historia del waterpolo. Marcaron un gol cada 30 segundos y consiguieron 57 robos de balón por 1 de las anfitrionas.

El segundo rival de las surcoreanas en el torneo fue Rusia, medallista de bronce en el último Mundial y en los Juegos de Río, por lo que se preveía otra goleada histórica. Así fue. Las anfitrionas cayeron por 30-1, pero ese único gol supuso una alegría inmensa para las jugadoras asiáticas y sus enfervorecidos aficionados.

Era el último cuarto del partido y el marcador ya reflejaba un contundente 27-0 cuando la joven Kyung Da-seul, de 18 años, salvó el honor de su selección con un gol que provocó las lágrimas de emoción de sus compañeras.

Se trató del primer gol de la selección femenina de Corea del Sur en unos Mundiales de natación y un motivo de orgullo para su autora, Kyung Da-seul, aunque la jugadora se mostraba triste tras el partido porque no pudo conservar el balón. “Me encantaría quedármelo, pero no sé dónde ha ido a parar. Estaría agradecida si alguien lo encuentra para mí”, dijo ante la prensa. La joven también explicó cómo había sido el lanzamiento con el que hizo historia. “Cuando lancé no sabía que iba a ir dentro, pero di todo lo que tenía. No podría haberlo conseguido sin mis compañeras”, confesó con humildad.

A Corea del Sur aún le queda medirse en la primera fase del torneo con Canadá, un rival en teoría más débil que Hungría y Rusia, por lo que las anfitrionas esperan hacer un buen papel. “Queremos marcar más goles y recibir menos”, dijo Ryan Hanna Yoon, una de sus jugadoras.