Ha sido un mes lleno de emociones, pero Japón 2019 llega a su último capítulo. Más allá de lo que pase en las finales, el primer mundial en Asia quedará en la historia. Sorpresas, controversias, recaudación económica y un rugby ultra profesional. Los nipones nos han regalado un tremendo espectáculo, su marca registrada.

A este lado del mundo no fue fácil seguir los partidos con transmisiones a las cuatro, cinco o seis de la mañana. Pero el avance en las comunicaciones, tanto en redes sociales como medios digitales, ayudó los fanáticos de la ovalada a disfrutar de cada tackle y ensayo.

El primer mundial de 1987, realizado en Nueva Zelanda y Australia, solo participaron 7 equipos. La Unión Soviética se automarginó y a Sudáfrica se le prohibió jugar por el apartheid. En ese entonces los enlaces de TV vía satélite no estaban bien desarrollados en la región, lo que significó que el público en Europa no pudo ver los partidos en vivo. La derrota de Francia en la final ante los All Blacks (29-9) llegó en desfase. Irónico cuando este año muchos resultados llegaron tarde, pero en un ánimo de spoiler en tu primer vistazo a tus rr.ss en la mañana.

En los 90′ el rugby comenzó a crecer con domino australiano. La década dorada y verde. En 12 años los Wallabies consiguieron 2 Webb Ellis y una final. En los dos mundiales europeos, 1991 y 1999, mostraron un juego versátil, de una velocidad y juego de manos superior. Ganarían la final ante la Rosa (91′) por 12-6 y en el 99′ ante Francia 35-12.

Ya en 2003, en su propio mundial, Inglaterra tomó revancha. Un drop de Jonny Wilkinson, en tiempo suplementario tras empatar a 17, le daría la primera corona a una nación del hemisferio norte. Un recuerdo que aún duerme en la retina de los ingleses. Difícil de superar.

Para qué hablar de la marca en la historia que dejó Sudáfrica en el mundial de Mandela (1995). Luego de estar vetados en las dos primeros citas por el apartheid, el presidente vio en el rugby una oportunidad para unir a una nación dividida en dos. Su victoria en la final ante Nueva Zelanda, en tiempo extra y con Jonha Lomu en su esplendor, literalmente es un guion de película de Hollywood.

Otros que dejaron huella fueron los Pumas en el mundial de 2007. Si bien los Springboks levantaron su segunda Webb Ellis en esa edición, todos recordarán el rendimiento de los argentinos. Con un plantel profesional acotado, lograron vencer dos veces al local, dejar en el camino a una potencia como Irlanda, quedándose con la medalla de bronce.

Pese a ser favoritos en todos los mundiales, los All Blacks llegaban a su mundial en 2011 son solo una copa bordada en su camiseta. Pero con un cuidadoso trabajo protegiendo a sus jugadores de los millones europeos, lograron retener con buenos contratos a través de franquicias, a sus mejores figuras. Campeones en 11′ y también en Inglaterra 2015, solo conocieron la derrota -en mundiales- luego de 19 partidos, en la semifinal de Japón. Para algunos, el fin de la era de los imbatibles de negro. Para otros, un simple tropiezo.

Veremos qué nos trae este último capitulo de Japón 2019. La final entre Inglaterra y Sudáfrica tendrá lugar el sábado 2 de noviembre a las 06:00 hora chilena. Si hablamos de hitos que quedarán en los registros, podemos mencionar la aguerrida selección de los nipones, superando a potencias como Irlanda y Escocia, ganando su zona. También la épica semifinal donde Inglaterra sacó la peor imagen, que no se había visto en décadas, de los All Blacks. O los increíbles resultados financieros que dejó la cita mundialista, superando por creces a los anteriores. Pero nada está escrito hasta el pitazo final.