El gimnasta Erick López intervino por primera vez en la cita panamericana de La Habana, en 1991, cuando solo tenía 17 años. En esos Juegos, que fueron ganados por Cuba, Erick obtuvo tres oros, en las barras paralelas y el salto.

Luego en Mar del Plata 1995, el cubano también alcanzó tres títulos: repitió en las paralelas y reinó en el caballo con arzones. Su dominio en la región se extendió hasta Winnipeg, en 1999, donde nuevamente fue el máximo medallista con el oro en las anillas, paralelas y el caballo con arzones.

En la cita de Santo Domingo 2003, López casi rozaba los 31 años. Poco importó esto porque en la capital dominicana Erick tuvo una de las mejores actuaciones en los Juegos, al ganar seis de las siete pruebas disputadas. Esto elevó su total de medallas a 22, una cifra que solo fue superada por el nadador Thiago Pereira; pero el cubano todavía ostenta un récord: es el máximo ganador de preseas de oro, con 18.

¿Cuál fue más completo, Pereira o López? Las comparaciones nunca son sencillas, pero hay un elemento que no podemos pasar por alto: el brasileño ganó nueve preseas como parte de los relevos de su país, de ellas siete de oro; sin embargo, de esas nueve finales solo nadó cuatro.

En ese deporte está establecido que los atletas que hayan participado en la semifinal tienen derecho a recibir una medalla, por tanto, Pereira obtuvo cinco preseas desde las gradas. Mientras, en la gimnasia solo existe una competencia por equipos. López ganó en el torneo colectivo tres de oro y una de plata, pero sus otras 18 preseas fueron totalmente individuales y por eso fue, es y será una de las leyendas panamericanas.