Francia protagonizó hoy la otra gran sorpresa del Mundial de Baloncesto tras mandar a casa prematuramente a la favorita selección de Estados Unidos al derrotarla por 89-79 en cuartos de final. Si el lunes Argentina venció a la todopoderosa Serbia para dar la clarinada en la ronda de los ochos mejores, los galos no se quedaron atrás y dejaron en el camino al equipo de los estelares entrenadores Gregg Popovich y Steve Kerr.

La batalla sobre el Dongguan Arena fue un banquete de buen desempeño: luego de un primer parcial igualado 18-18, el elenco europeo sacó a pasear su punteria y abrió la pizarra para llegar al descanso con un 45-39 a su favor. Las alarmas comenzaron a sonar en el banquillo de USA y apareció el repunte que se esperaba de los campeones en las dos últimas ediciones, aunque con planteles superiores de este.

Los discípulos del legendario estratega de San Antonio Spurs optimizaron su artillería en el tercer cuarto y descontaron con 27-18, para llegar a los 10 minutos definitivos con ligera ventaja de tres puntos. Una diferencia que perderían tras el rápido y preciso juego galo, que dio margen a pocos errores y les permitió recuperar el liderazgo en pocos minutos.

De allí en adelante, el sueño francés se fue convirtiendo en realidad: los norteamericanos fueron arrinconados, encabezados por el escolta Evan Fournier y el gigante Rudy Gobert, de Orlando Magic y Utah Jazz, respectivamente. El habilidoso Fournier demostró una vez más ser el líder ofensivo de su escuadra y con 22 puntos (cuatro triples) y cuatro asistencias no dio descanso a la defensa norteamericana, que apenas pudo detenerlo en todo el partido.

Pero en el otro costado estaba Gobert, quien dejó bien claro por qué ha recibido dos años consecutivos el premio al mejor defensor de la NBA. El gigante de 2.16 metros, además de sus 21 puntos -nueve de 10 en tiros libres- se adueñó de los tableros al bajar 16 rebotes.

En vano quedaron los 29 puntos, seis rebotes y cuatro pases a canasta del explosivo Donovan Mitchell, la mayor estrella norteña en tierras asiáticas. El resto de sus compañeros firmó un partido gris y mediocre que precipitó el regreso a casa del mítico Dream Team, esta vez parecido a una pesadilla.