Garbiñe Muguruza no ha tenido una pretemporada fácil. La finalista de Wimbledon ha convivido con los dolores y una enfermedad en las últimas semanas y no sabe cómo encarará el primer tramo el 2016. Muguruza no quiere dar detalles concretos sobre lo ocurrido, pero admite que está con incertidumbres y dudas.

En 2015 no pudo disputar el torneo de Brisbane por una lesión en el tobillo y este año quiere sacarse esa espina. Aún así, todavía no está claro. “Espero poder jugar este año. He tenido un par de problemas en la pretemporada y por eso he venido con muchos días (antes de su primer partido) para intentar estar lista”, explica la número tres del mundo en declaraciones recogidas por la Fox Sports australiana.

«En el primer torneo nunca se sabe cómo reaccionará tu cuerpo. Tuve un dolor por aquí, otro por allá… esto es por trabajar duro”, añade la mejor española del mundo. «Me encanta estar aquí. Vine la última vez el año pasado y me torcí el tobillo el día anterior (a comenzar el torneo) así que no pude jugar”.

Mugurza lo tiene claro: para el 2016 quiere continuar con la misma línea de juego. «El reto es continuar en el mismo nivel”, se confiesa la joven que va madurando y se da cuenta de ello. «Cuando eres joven es difícil de manejar todo, ya que no tienes tanta experiencia. Tienes subidas y bajadas muy rápidas. La clave, para mí, es ser constante”.

«Es un desafío para ver hasta dónde puedo llegar. Es mi motivación”, admite la española que cree que pasará tiempo hasta que pueda lograr un título de Grand Slam. Muguruza se saca presión. «Va a tomar tiempo para ganar un título grande»