Claudio Bravo nuevamente fue convocado a la selección nacional por el DT Reinaldo Rueda. Con ello podría pensarse que se cierra un largo periodo de indefiniciónes del entrenador respecto del ex capitán y derivado del notorio rechazo que producía su nominación en algunos referentes de la selección, particularmente, Vidal y Medel.

Nunca se sabrán las verdaderas razones que tuvo Rueda para no considerarlo por tan largo periodo, al margen de sus lesiones. Su último partido fue el 10 de octubre del año 2017 en la derrota por 3 a 0 frente a Brasil que selló la eliminación de Chile al Mundial de Rusia.

Claramente en la disputa con Vidal optó por éste último, llegando al extremo de señalar que lo prefería antes que a Bravo sin considerar la seguidilla de actos de indisciplina del volante frente a una impecable conducta profesional del meta internacional.

El tiempo lo dirá. Pero las heridas de camarín, a nuestro entender, siguen abiertas ya que ni Vidal ni Medel, entre otros referentes, fueron considerados por lo que no podrá aclarase el serio quiebre de la selección.

Estas zigzagueantes conductas  de Rueda ya son muchas. A vía de ejemplo, su reiterado discurso del recambio (han sido  titulares prácticamente todos ellos desde que el asumió), jugar con nuevos centrales de altura (sólo alternó con Maripan), bajar promedio de edad (siguió prácticamente el mismo), el «caso cerrado»de Vargas (terminó de titular) la inexplicable marginación de Marcelo Díaz (recién lo aclaró en charla con universitarios) y otras más, nos hablan de un entrenador errático e irresoluto.

Y finamente no fueron convocados algunos jugadores sencillamente porque están priorizando su actuación en sus nuevos clubes en el extranjero. De ser así sería lamentable e inexcusable.