A sus 91 años el hombre que aprendió a jugar rugby en los pastos del Saint Peters School de Villa Alemana reveló sabrosos detalles del pasado que resaltan aún más lo importante que fue la presencia del máximo trofeo del rugby en nuestro país.

Ian Campell, ¿qué le parece que The Webb Ellis Cup esté acá en Chile por primera vez? ¿Es una muestra del desarrollo del rugby en el país?

«Es un gran honor. Aunque el rugby ha estado vigente durante muchos años en nuestro país, yo creo que tener el máximo trofeo de la ovalada en nuestra tierra es lo máximo a lo que podemos aspirar todos los chilenos amantes de este hermoso deporte: por más que aún no le hemos ganado.»

Lamentablemente. Como no la hemos ganado aún, por ende ningún chileno la puede tocar. Usted como invitado de honor cómo se siente, el agasajado en este histórico día.

«Me siento abrumado de tantas muestras de cariño hacia mi persona. Primero porque en el rugby hay más de un jugador en la cancha. No sé, me gustaría que en cierta manera hubiera un homenaje a todos los rugbistas chilenos del pasado y del presente.»

¿Incluido su hermano, que al mismo tiempo que usted, en 2012 ingresó al Salón de la Fama de World Rugby de manera póstuma?

«Incluido mi hermano. Yo lo admiraba pero nunca logré jugar con él, ya que fue a la guerra cuando yo tenía pocos años. Pero lo único que yo quería era jugar con él», cuenta emocionado al recordar a su fallecido hermano, Donald Campbell, quien el 12 de septiembre de 1944 cayó abatido mientras combatía al ejército Nazi a bordo de un avión de la Real Fuerza Aérea Británica en los cielos de Berlín, Alemania.

¿Cómo lo recuerda usted a él? Su juego del rugby, su calidad de hermano.

De cierta manera no tuvimos mucho contacto con Donald, porque aparte de que él era nueve años mayor que yo, nuestras familia estaba un poco dispersa en esos años por diversas circunstancias y él tuvo que partir a una edad muy joven. Lo único que sí recuerdo es que lo admiraba al máximo cuando lo veía jugar en una cancha de rugby. Con ocho años de diferencia, él no tenía tiempo para su hermano pequeño. Yo lo admiraba de lejos y siempre quise ser como él.

Anfitriona PWCC: seguir sus pasos…

Sí, aunque él era zurdo y yo diestro. Pero como veía que él pateaba muy bien de izquierda, pues realmente tenía una patada con la zurda realmente fuera de este planeta. Y como yo no era zurdo de nacimiento, comencé a patear de izquierda para imitarlo a él. Y así pasaba horas y horas practicando en el querido Saint Peters School de Villa Alemana, el colegio donde estuve interno cuando era niño y del cual tengo muy peros muy gratos recuerdos, al igual que esa hermosa ciudad. Recuerdo que teníamos unos palos bien rústicos de rugby y así como se me hacía fácil pasar la pelota por entre los postes con la derecha, me propuse poder hacer exactamente lo mismo con la izquierda. Y tras mucho sacrificio, esfuerzo y perseverancia, finalmente pude y puedo decir que finalmente logré patear tan bien de derecha como de izquierda. Incluso puedo decir con orgullo que tuve la dicha de convertir en partidos oficiales conversiones y penales bastante difíciles ya sea de derecha como de zurda, dependiendo el ángulo de tiro. Todo esto gracias a mi admiración por mi hermano Donald.

¿Y en qué posición jugaba Donald?

De fullback mayormente. A veces de wing tres cuartos, pero la mayoría de las veces era el “15” del equipo.

En su época no estaba la Copa del Mundo propiamente tal, la que se juega desde 1987. ¿Cuál era el trofeo, es decir, el campeonato más importante en sus tiempos de jugador?

Bueno, la verdad no había porque cuando yo jugaba era la época de guerra. Yo tenía dieciocho años y recién había terminado la Segunda Guerra Mundial. Y si bien aquí habían campeonatos, pero yo no recuerdo ninguna cosa especial. El único intercambio que teníamos en esos años como selección chilena era con Argentina y, muy pocas veces, con Uruguay. Recién terminada la guerra ahí empezaron a visitarnos los franceses, irlandeses, galeses, ingleses que tenían soberbios teams. También tuvimos mucho contacto con otros equipos europeos testeados y de primera línea.

¿Qué cree tiene que hacer Chile para llegar a disputar una Copa del Mundo en el mediano plazo?

Para ganarla soñar es gratis – suelta una risa- ojalá algún día se dé. Para eso primero hay que disputarla y para eso en mi opinión personal yo creo que nos queda poco para decir presente en la máxima cita planetaria, por más optimista que puedan sonar mis palabras, lo digo con toda sinceridad. Pero para eso primero hay que aplicarse. Partimos de una base que físicamente Chile no estaba a la altura de las grandes potencias. En mi época y creo que aún sigue pasando, el chileno no tiene el prototipo, ni menos el peso, de un rugbista de la alta competencia. Por lo mismo, esas debilidades creo que hay que compensarlas con otra cosas: inteligencia, talento, trabajo y mucha, pero mucha disciplina. Si logramos eso, creo estaremos en un alto nivel competitivo y no se extrañen si en un par de años más veamos flamear nuestra bandera en la Copa del Mundo. Pero en honor a la verdad, yo no he visto rugby chileno en el último tiempo y durante muchos años. Por lo mismo no creo ser voz autorizada para opinar al respecto. Eso dejémoslo a los expertos y, sobretodo, al tiempo. Pero sí: sería mi sueño poder ver a Chile en un Mundial de Rugby y sin lugar a dudas me llenaría de orgullo.

Fuente y fotos: Arusa.