Culminó la preparación de la Selección chilena con miras a la Copa América a disputarse en Brasil desde junio próximo.

Ya está dicho, y se refrendó con el empate logrado ante, digámoslo, una discreta selección de Estados Unidos- donde sólo resalta su gran figura, el “10” Christian Pulisic- que Chile no encuentra el camino. Rueda experimenta una y otra vez, la mayoría de las veces sin resultados positivos: anoche ante los estadounidenses, el experimento dio algunos resultados.

Ésta vez el colombiano mostró un esquema inédito con 3 hombres en la zaga, a quienes les costó en un principio acoplarse bien, y fue así como el interesante Pulisic abría el marcador para Estados Unidos, cuando recién comenzaba el encuentro. Mal la zaga y floja reacción de Gabriel Arias.

Como equipo de reacción que es, Chile empató pronto merced a un buen gol de Óscar Opazo, un jugador que cumplió bien por su banda al igual que Mauricio Isla por la derecha.

En líneas generales, la idea primitiva de Rueda del tan manoseado recambio, anoche se fue por el tacho de la basura: en la oncena titular estaban Medel, Isla, Vidal, Jara, Castillo y Aránguiz, todos ellos jugadores de la “generación dorada” que Rueda prometía dejar en el pasado. Hasta ahí quedaron las convicciones del colombiano, confundido en sus propios planteamientos, y aun tozudo en su idea de no convocar a jugadores que pasan por un buen momento.

Gabriel Arias es un buen portero, sin embargo no entrega la solidez y seguridad que daba Claudio Bravo. Gonzalo Jara, poco acertado en la marca, tuvo una buena noche y dio buenos pases filtrados. Respondió muy bien Opazo, cubierto atrás por Maripán, otro buen jugador.

Aránguiz nos tiene acostumbrados a un juego inteligente, claro y con buen despliegue, sumado al sacrificio constante de Arturo Vidal a quién, sin embargo, se le ve impreciso en la puntada final y muy atrasado, restándole poder ofensivo. Castillo huérfano adelante, y una muy mala noche de Diego Valdés, jugador que no tiene la jerarquía del “10” que le urge a Chile. Bien el volante Esteban Pavez, cubriendo los espacios en mitad de la cancha.

Chile tuvo posesión del balón en el primer tiempo, pero su carencia de gol es a esta altura alarmante. Los segundos tiempos ya esperamos a un Chile desgastado y sin ideas, y así ocurrió, nuevamente, en Houston. Afortunadamente, Estados Unidos es una selección rudimentaria, discreta. Con otro tipo de seleccionado, no sabemos qué habría ocurrido con la “Roja”, ¿o sí?

Un sinnúmero de jugadores probó el técnico colombiano desde que llegó a Chile, y ello no es reprochable. Lo preocupante son los pocos frutos de ese trabajo. Loable es la idea de echar mano a los históricos e ir llegando de a poco a los relevos. En principio se hizo, pero sin resultados satisfactorios.

La derrota ante Perú en octubre del año pasado, golpeó duro a la selección. El triste corolario ocurrió ante México, con una dolorosa derrota, y lo peor, sin un juego claro, macizo. En suma, jugando mal.

Rueda no tuvo autoridad para citar a Edson Puch y a José Pedro Fuenzalida, de buen presente en la ganadora Universidad Católica; dos jugadores que dan el ancho para ser seleccionados, o al menos para verlos en acción con la camiseta roja. La final de la Supercopa podía esperar. Pero nada se hizo al respecto y cuesta entenderlo. La selección debiera ser prioridad siempre.

En suma, el panorama es incierto. La Copa América será el gran apretón para en técnico cafetero. Viene a la memoria cuando Chile derrotó en el estadio Maracaná a la España campeona del mundo vigente en aquél entonces, dejando en evidencia el fin del ciclo de aquella notable selección.

Si Chile no quiere vivir lo mismo, deberá recuperar el hambre de revancha por el fracaso de no haber asistido a Rusia 2018, el fuego interno que la llevó a ser una selección respetada en todo el mundo, y en especial que su técnico tenga la lucidez suficiente para lograr un buen funcionamiento colectivo de la selección, convocando a los mejores y no experimentando más. Por ahora, que sea lo que Dios quiera.

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