Debido a la rotación con la que se asignan las sedes del British Open de Golf, después de largo tiempo le ha correspondido al Royal Portrush Golf Club en Irlanda del Norte recibir el último major del año. Y por primera vez tendremos a un chileno dentro del field. Como ha sido habitual en su ascendente carrera, nuevamente Joaquín Niemann es el responsable de este merecido honor.

Y será todo un desafío para Niemann. Cada major tiene una identidad propia y la del British Open es muy nítida y está dada por sus famosos links a la orilla del mar donde el jugador tiene que batallar no solo contra las particularidades de este tipo de canchas, rough altos y pesados, profundos bunker, ondulaciones en fairways y greens, sino también contra la naturaleza. Las condiciones climáticas, más que en ningún otro torneo, son un factor en el Open. Y toda esa combinación, más el peso de estar jugando donde se inventó el golf le dan ese atractivo único al torneo que hace que al ganador se lo denomine con el título de “campeón golfista del año”.

Si bien es cierto estos escenarios (más allá de alguna actuación como junior) no le son tan familiares a Joaquín Niemann, es probablemente que este major lo recibe en su mejor forma. Niemann ha demostrado una tremenda capacidad de adaptación a nuevos escenarios, además viene cuajando consecutivamente una seguidilla de muy buenas actuaciones. El putter volvió a funcionar y los resultados no tardaron en llegar. Rondas consistentemente bajo 70 con muchos birdies e incluso eagles han sido la tónica de sus últimas presentaciones, lo que ha derivado en dos tops 5 y un top 10 que le permitieron subir en el ranking mundial lo necesario para clasificar al Open y de paso le agrega la tranquilidad de tener asegurada la tarjeta para la próxima temporada. Todo esto nos lleva a estar optimistas con lo que puede ser su presentación esta semana. El único punto para considerar es que este será su quinto torneo en semanas consecutivas, poco habitual entre los jugadores, con el agravante de adaptarse a la diferencia horaria. Su llegada se produjo recién este lunes cuando muchos de los jugadores ya llevan una semana practicando o bien compitiendo en condiciones similares. Hay que recordar que Joaquín viajó a Irlanda del Norte en el habitual charter de los jugadores clasificados al Open que estuvieron disputando el John Deere Clasic en USA hasta el domingo recién pasado.

Finalmente, y aunque no estuve muy fino en mis pronósticos para el US Open, me la juego para este fin de semana con mis cinco favoritos: en quinto lugar, el actual campeón defensor del torneo Francesco Molinari. Desde que ganó el 2018 en Carnoustie es un jugador mucho más aplomado y preparado para estas instancias. Cuarto, el inglés Justin Rose, su capacidad para hacer score aun no jugando muy bien lo tiene siempre ahí; en tercer lugar, el australiano Adam Scott que ha recuperado su mejor versión; mi segundo favorito es el español John Rahm que viene de muy buenas actuaciones en los recientes abiertos de Irlanda y Escocia jugados en similares condiciones a las de Royal Portrush. Y mi gran favorito es el local Rory Mc Ilroy. Desde que se supo que el Open volvería después de largos años a Irlanda del Norte, Rory se ha preparado para este momento. Golf tiene de sobra y sólo habrá que ver como controla sus nervios. ¿Y qué podemos decir de nuestro compatriota? Me quedo con lo que deslizó el propio Joaquín en cuanto a que no sería raro verlo salir a jugar la última ronda el domingo bien entrada la tarde.