Un ejército de paz, de voluntarios que darán su apoyo a los Juegos Panamericanos de Lima, juraron cumplir la tarea encomendada, en un acto simbólico y ante el presidente del comité organizador, Carlos Neuhaus. Mil de los 19 mil voluntarios seleccionados tras una capacitación en la que participaron 28 mil, juraron en un acto realizado en el Teatro Nacional, al que asistieron el primer ministro, Salvador del Solar, y el alcalde de Lima, Jorge Muñoz.

También participaron la ministra de Transportes, María Jara, y el presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD), Sebastián Suito. Del Solar manifestó que los Panamericados tendrán un carácter transformador para Perú y para las vidas de los hombres y mujeres del voluntariado, en su mayoría jóvenes y también adultos mayores y personas de habilidades especiales

Dirigiéndose a los participantes, dijo que son la semilla de un gran cuerpo de voluntarios. ‘El legado de los juegos nos va a transformar y parte de ese legado son ustedes, porque la vida de cada uno no quedará intacta’, puntualizó.

Neuhaus, por su parte, agradeció a los voluntarios por sumarse al esfuerzo nacional y dijo que, con ellos, ‘ahora estamos listos para Lima 2019’, pues los consideró ‘el alma de los Juegos’ y manifestó que cumplirán una tarea extraordinaria’. ‘Lima 2019 es un reto importante para el Perú y acá ‘jugamos todos’ (lema acuñado por el comité organizador) y ahora tenemos la responsabilidad de dejar la imagen del país lo mejor posible. Todos somos obreros de los Juegos’, agregó

Entretanto, la Antorcha Panamericana que arderá en el Estadio Nacional de Lima durante el magno evento deportivo, sigue su avance a Lima por la geografía peruana, desde el legendario santuario inca de piedra de Machu Picchu, a donde llegó el 2 de julio, desde las pirámides precolombinas de Teotihuacan, México.

El fuego es resguardado en su trayecto por 30 miembros de las fuerzas armadas cuya misión es que nadie toque la antorcha en manos de la versión moderna de los chaskis, correos del inca que recorrían largas distancias llevando las órdenes del emperador.

La escolta está integrada por 10 integrantes de cada una de las fuerzas armadas (Ejército, Marina y Aviación) con dos mujeres en cada contingente, y corren flanqueando al portador de la flama en su periplo por ciudades y parajes de la costa, los andes y la Amazonía de Perú, así como sitios arqueológicos y bellezas naturales.