Francisca Pizarro (34), decidió dar fin a su carrera como seleccionada nacional tras años de entrega y sacrificio. Hace dos semanas, las Diablas la despidieron con mucho cariño en partido amistoso contra Uruguay antes del inicio del torneo World League 1 en Country Club. La nueva jugadora de Universidad Católica nos contó sobre su carrera y cómo fue capaz de compatibilizar la beca de siquiatria y el exigente calendario de entrenamientos y torneos.

¿Cómo fueron tus inicios en la selección?

“Mis inicios en la selección fueron en el proceso para el Mundial Junior del 2005. La verdad es que yo nunca jugué por el club, siempre por el colegio. Cuando salí del colegio y entré a la universidad me invitaron a jugar por Old Girls. Seis meses después me llamaron a la selección. Yo estudiaba Medicina y aunque lo encontraba complicado me metí igual. En ese proceso estaba de entrenador Alfredo Castro con Ronald Stein de asistente. Fui al Panamericano Sub 21 en Puerto Rico. Lamentablemente me lesioné para el torneo en partidos amistosos y solo pude jugar algunos partidos.”

¿Tuviste un break de algunos años mientras estudiabas Medicina. Cuéntanos sobre ese tiempo y cómo fue reincorporarte a la selección.

“En tercer año me di cuenta que ya no podía entrenar de la misma manera por la carrera y así terminé medicina solo entrenando por el club. También sabía que quería volver a la selección. El 2012 me reincorporé y fue muy lindo. A mi siempre me ha encantado jugar por Chile, el deporte de alto rendimiento, llevarse al limite, hacer vida de equipo, empezar a construir una filosofía de equipo, entender lo que significa postergarse, trabajar hacia otro. Es muy diferente como uno enfrenta la vida pensando en un objetivo grupal, es más enriquecedor. A mi en lo personal, me llena de alegría poder ver como no solo yo logro cosas sino la persona con la que trabajo y me sacrifico con tanto corazón.”

¿Estudiar medicina y la vida de deportista de alto rendimiento es compatible? ¿Algunos consejos para los estudiantes?

“Es una vida de sacrificios, cualquier deportista de alto rendimiento lo sabe. Al tiempo después decidí estudiar psiquiatría infantil y seguir con la selección. En la entrevista de ingreso dije que si esto no era compatible con la selección prefería que no me escogieran porque para mi era un momento muy importante. Para mi sorpresa, la comisión decidió que era compatible y que me apoyarían y entré a la Universidad de Santiago y a formarme en el Hospital Barros Luco. Fueron noches cortas y mañanas en las que me despertaba temprano a hacer físico para después ir al hospital, ver pacientes, preparar seminarios, después ir a entrenar y terminar tarde. La verdad es que es compatible en cierta medida si hay gente que te ayuda. Creo que para cualquier deporte de alto rendimiento la familia y el entorno es clave. A mi me apoyaron mucho en este camino. Aprendí que si uno toca puertas, te pueden ayudar. En Chile se está empezando a valorar al deportista. Me ayudaron secretarias, doctores, rectores. No fue menor cambiar fechas de evaluaciones por los viajes también. Mi consejo para los que siguen este camino es que no se cansen de decir que son seleccionados nacionales, que representan a Chile y de pedir ayuda ya que hay gente bien posicionada que esta dispuesta a ayudar.”

¿Cuáles son tus mejores recuerdos vistiendo la Roja?

“Mis mejores recuerdos vistiendo la Roja creo que fue cuando estuve más lesionada en Vancouver en el torneo World League 2  en 2016 cuando clasificamos a la 3. Fue un momento duro porque yo no podía jugar al 100, pero de alguna manera me saqué la presión de rendir y empecé a disfrutar el juego. Sentir que las cosas fluyen en la cancha y la relación con las compañeras. También me encantaba el bus y el camarín antes del partido. Ir en el bus cantando cuando estamos nerviosas y llegar al camarín a soltar todo, bailar, cantar, disfrutar.

¿Cómo fue tu paso por la liga española?

“Entre el 2014 y 2015 fui a jugar por el Junior de San Cugat, Barcelona y fue un permiso grande en la beca de siquiatría. Venían los JJPP y para mi era importante jugar en una liga de mejor nivel ya que iba a llegar potenciada al torneo. En realidad, fue una gran experiencia, en el hockey cuesta vivir de ello, hay pocas personas que lo logran y ligas que lo permiten.  Ese año viví solo lo que es deporte para competir. Hice amigas, lo pasé bien. Fue una gran decisión.”

¿Cómo te sientes en tu nuevo club?

“A finales del año pasado me cambié de club, jugué en Old Girls desde los 18 hasta los 31. Me fui a Universidad Católica y ha sido un buen cambio. Me cambié por la filosofía de club, yo quería estar en un club más abierto e inclusivo y creo que me hace más sentido considerando la persona que soy hoy. Quizás no voy a jugar mucho por mis 34 años, pero yo creo que me gustaría que mis hijos crecieran en un club con varios deportes.”

¿Tienes agradecimientos de despedida?

“Quiero agradecer a la marca Brabo por el apoyo que me han dado en mi carrera hockistica. Cuando necesitaba auspiciador no lo dudaron y me ofrecieron un auspicio completo. Me acompañaron durante la lesión y mis mejores momentos. Además de haber estado perfectamente equipada, quiero agradecer su calidad humana.”

Cuéntanos sobre tu partido de despedida con las Diablas.

“Mi ultimo partido con las Diablas fue muy emotivo. Me costó tomar la decisión, pero ha sido principalmente por la lesión de pubalgia que he tenido el ultimo año y medio. De todas formas, ya la tenia que tomar porque el próximo año ya debo trabajar de forma completa. Esto ha sido un duelo de varios meses entonces ya en el partido de despedida estaba mas armada. Fue muy emocionante vestir una vez más la camiseta, pararme ante un equipo que siempre ha sido complicado como es Uruguay. Y al final escuchar a las niñas hablar de los que les quedó de mi. Ojalá pueda volver más adelante desde otro lugar.”

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