La estrecha pero merecida victoria de la selección nacional sobre Guinea por 3 goles a  2 deja al descubierto una vez más la desorientación táctica que ha venido caracterizando la labor del técnico Reinando Rueda.

Un rival de segunda o tercera categoría como Guinea no permite extraer conclusiones orientadoras. Por el contrario, incrementa en jugadores y en el técnico la sensación de un partido de entrenamiento más que de competición y que impiden  análisis clarificadores y absolutos.

Así, por ejemplo, ¿sirvió este partido para encontrar nuevos jugadores que den la talla y le permitan incrementar un listado ya bastante extenso y encontrar en ellos futuros participantes a las clasificatorias mundialistas?. Definitivamente no. Porque si alguien dijera que Cristián Bravo no desentonó, que Albornoz no estuvo mal, que Rubio se movió con acierto, que Sierralta despeja bien por alto, que Parot muestra temperamento y fogosidad, que Pinares tiene un respetable remate de distancia y una buena técnica y que Mora… .. en fin, para que seguir porque  todo ello es una deducción irreal y un ejercicio de ficción dada la poca capacidad del rival.

Todos ellos, cual más cual menos, enfrentados a un escenario real como son los partidos clasificatorios al mundial mostrarán al cabo lo que efectivamente son, esto es, jugadores de bajo nivel y limitados y que difícilmente puedan elevar la jerarquía de la selección y transformarse en titulares confiables para esos difíciles partidos.

Se ha perdido tiempo. Eso es una realidad. No tenemos un equipo base, ya hecho, estructurado, homogéneo, con claras identidades tácticas, alineado y cohesionado  grupalmente. Eso era y es la labor incumplida y difícilmente el tiempo que resta sea el suficiente para dar un vuelco que ya no se dio.

La designación de Vidal como capitán fue la guinda de la torta.

Finamente, una política que ha sido una constante en este periodo: el DT Reinaldo Rueda ha vuelto a las nocivas prácticas de permitir que los clubes impongan sus intereses  por sobre los de la selección limitando su libertad para convocar.

Obscuro panorama.

Sólo restan los próximos partidos amistosos ante Bolivia y Perú para constatar una  realidad que asoma como difícil de modificar. Y ello es que estamos con un pie fuera del próximo mundial .