¡”Por qué me pasa esto ahora”!

Ese era el desesperado grito de Christian Garín en el cierre de su participación en el Challenger de Santiago. Tomó su bolso y se fue a los vestuarios, ojos en lágrimas, apesadumbrado y sin respuestas.

A partir de eso, nuevamente fue destrozado en redes sociales y toda la opinología nuevamente sacó a relucir su artillería, incluso, periodistas que con suerte saben lo que es tomar una raqueta de tenis y enfrentar un montón de situaciones con las que debe convivir un tenista, más aún uno de nuestra región, dado el contexto actual en el que está inmerso este deporte en Sudamérica.

A estos personajes insufribles les informo que esta temporada, tras cuatro torneos subió cerca de 80 lugares y está a un paso de regresar a los 200 mejores del ranking ATP.

Garín no sólo hizo modificaciones radicales, desde su indumentaria, (la reconocida marca italiana creada por Alberto Bresci, Hydrogen), hasta su equipo técnico y centro de operaciones en Estados Unidos. Tomó sus maletas y se trasladó a Burlingame, California, al mando de Horacio Matta, quien entrenó a Nicolás Massú y Fernando González y tiene una relación muy estrecha con Larry Stefanki. Matta reside en Estados Unidos desde 1990, cuando llegó a trabajar al rancho de Nick Bolletieri, en Miami. Destaca en el nuevo técnico del nortino, su sistema de entrenamiento, que está enfocado en un régimen muy estricto y rigurosidad. En ese contexto de exigencia se realizó la pretemporada en Broadway Tennis Center, acompañado por otro chileno (Gabriel Aboitiz).

Más allá del hermetismo del círculo más cercano del hoy 242° de la clasificación ATP, se nota que la premisa es trabajar más y hablar menos. Además, se han tomado decisiones concluyentes en materia de calendarización (uno de los “ripios” en el pasado) lo cual se vio reflejado en la deserción de Garín de Copa Davis, decisión precisamente tomada por Matta.

“Ha podido jugar un puro partido con Emilio Gómez. Teniendo eso en consideración no puedo mandar a Christian a representar a Chile. No es justo para el país ni para él. No está ni cerca de estar compitiendo”, indicó Matta en declaraciones entregadas al diario La Tercera en ese entonces.

Sin embargo, uno de los cambios a destacar es el de su raqueta: Wilson Blade 98; 16×19; 304g y 32.5cm. Partió jugando con ella en el Challenger de Estados Unidos y luego en el de Morelos, la cual le facilito mucho su juego y sacó mayor provecho a su tenis. Es una raqueta de control, la pelota llega al otro lado de la cancha con mucha fuerza. Su denominación es de ataque, su segmentación es para jugadores con ese patrón de juego.

Además Garín cambio de encordado: actualmente está jugando con Luxilon 4G, cuerda de control, que tiene como ventaja una pérdida de tensión muy baja. Es necesario destacar que el tenista nacional le pone 23 kilos a sus raquetas.

Luxilon 4G, tiene las siguientes especificaciones, potencia: 65/100; efectos: 86/100; comodidad: 78/100; control: 88/100; toque: 87/100; movimiento del cordaje: 91/100; duración de la capacidad de juego: 82/100; durabilidad: 86/100; nota media: 84/100.

Ahora solo queda esperar. Lo ocurrido la semana pasada en el Club Manquehue es sólo un accidente. El tenis va y viene, hoy puedes ser el mejor y en un par de semanas te pueden hacer mierda. Esto no es competencia entre Jarry y Garín, ni mucho menos entre nuestro tenista y Zverev, las comparaciones siempre fueron odiosas y hoy debemos pensar en un chico que está trabajando duro, con un gran cuerpo técnico y la idea es ir encontrando buenas sensaciones. El resto es moneda al aire.

 

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