Cumpliendo la cuarentena total decretada hace dos semanas en Argentina, Diego Armando Maradona también permanece «encerrado» en su hogar.

El actual entrenador de Gimnasia y Esgrima de la Plata, de 59 años de edad, pertenece  al grupo de personas de alto riesgo debido a sus antecedentes cardiológicos (sufrió una arritmia de miocardio en el 2000), además de su hipertensión arterial.

Y el encierro parece haber activado aún más sus intervenciones, a través de las redes sociales y llamados telefónicos. Primero fue el saludo a Carlos Salvador Bilardo en su cumpleaños: «Te bancaste todo, en el año 86, los periodistas que te mataban, a diarios que volteaban gobiernos». Y así y todo fuiste campeón del mundo. Me tapaste en la final de Italia 90 para que las cámaras no me mostraran llorando. No busquen dinero, busquen gloria, nos decías, porque así los van a recordar para siempre. Muchas gracias Carlos, feliz cumpleaños».

Después agradeció al ex presidente de la república Mauricio Macri por los mensajes de apoyo y llamados para conocer su estado de salud y le rindió un sentido homenaje al ex portero de River Plate Amadeo Carrizo, quien murió recientemente.

Unos días más tarde apoyó la campaña de un hospital para la donación de sangre que ha disminuido dramáticamente.

Posteriormente, cuando el 2 de abril se cumplió el aniversario 38 del desembarco de los soldados argentinos en las Islas Malvinas, les envió un emotivo mensaje: «El honor y la gloria es toda para ustedes».

En los últimos días promovió la rebaja de sueldos en los jugadores y entrenadores de la primera división, y refutó las palabras de Carlos Tévez respecto a que los futbolistas podían estar mucho tiempo sin cobrar. «Hay jugadores que pueden no cobrar un tiempo, es cierto, y lo sabemos. Pero hay jugadores que no pueden no cobrar ni siquiera un mes y a esos los clubes le tienen que pagar. Que busquen la manera. Con la ayuda de todos, pero ellos tienen que cobrar».

Fiel a su estilo, el entrenador agregó que: «Hay algunos que ahora se hacen los boludos y quieren aprovechar este momento para no pagar y vienen con quilombos desde hace años. Parece que siempre tuvieron una pandemia en sus clubes tratando a los jugadores como esclavos. Así que ahora no busquen excusas porque los jugadores tienen que cobrar para comer».