Todo tiene su fecha de vencimiento por más que se pretenda estirar un proceso en cualquier orden de la vida. Ante el mayor fracaso de la historia de Alemania en los Mundiales, “La Mannschaft, campeona del mundo en Brasil 2014, con cuatro mundiales en su palmarés, y plagada de estrellas, se va a casa en primera fase. Nunca había sido eliminada en primera ronda, desde Francia 1938, que tampoco vale la comparación, porque fue eliminada en un duelo mano a mano, a diferencia de lo que es el actual formato de la Copa del Mundo.

“El fútbol es un deporte que se juega 11 contra 11 y en el que siempre gana Alemania”, sentenció Gary Lineker, en una frase lapidaria. Queda claro que las sorpresas existen y la historia no siempre juega. Igual, los 5 partidos sin ganar en su preparación para el Mundial, ya nos adelantaba algo de lo que sucedería más tarde.

Low, Neuer, Kroos, Muller… han pasado de la gloria al infierno. Del éxtasis, a firmar el mayor fracaso de la historia de Alemania. Algo nunca visto. Ha dejado la estrella conquistada en Brasil por el camino, quedando ¡últimos de grupo!, y tras perder ante México y Corea del Sur. Fracaso total.

Seguramente, las razones de esta actuación germana en el Mundial, las tendrá que responder Joachim Low. Sin embargo, a la distancia, surgen un par de interrogantes, que bien conviene detenerse.

¿Por qué jugó Neuer y no Ter Stegen?, ¿por qué Sané ha visto el mundial desde la playa? Le ha faltado frescura en ataque a “La Mannschaft”, y el extremo del City, se la podría haber dado. Y el portero del Barcelona, que terminó conquistando Liga y Copa, ha sido suplente del meta del Bayern, que ha estado en dique seco durante toda la temporada. Se recuperó antes del Mundial, y ha sido titular… y no ha brillado. No ejerció de salvador.

Esta maldición, que persigue a los últimos campeones del mundo (Italia en 2010, España en 2014, y Alemania en 2018) de abandonar el siguiente Mundial, a las primeras de cambio, también llegó a la Alemania de Low.

Una Alemania dinámica, dominadora, arrolladora en Brasil, y que pasó sin pena ni gloria por Rusia. Ozil, Muller y compañía quedan señalados. Una hecatombe que traerá consecuencias. Toca renovarse.

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