La mejor nadadora chilena de todos los tiempos (aunque ella no lo quiera admitir), Kristel Köbrich se prepara para un duro calendario que incluye Mundial, Panamericanos y Juegos Olímpicos. Tras ella, en la piscina chilena, aparentemente no se ve a nadie.

A mediados de junio, la nadadora chilena declaró en un medio nacional, tras preguntársele hasta cuando pensaba nadar a nivel competitivo, que; “Sí, me canso como toda persona, no soy un robot.

Tengo sentimientos, días tristes, malos y excelentes. Soy autocrítica, exigente y realista. En mi caso, no tengo fecha de caducidad. Nunca pensé que iba a estar nadando a este nivel mundial, y a esta edad. Sería poco coherente de mi parte decir “será hasta acá”.

Sin duda, Kristel seguirá dándole satisfacciones a Chile, siempre trabajando de manera independiente, al margen de la Federación.

En los últimos años es indudable que se ha mejorado en infraestructura y en la formación de talentos con trabajo y jefaturas técnicas. Las organizaciones regionales y los clubes están formando nadadores de una forma profesional y entusiasta.

No obstante lo anterior, uno se podría preguntar: ¿Quién o quiénes vienen detrás de Köbrich?; la destacada nadadora tiene altas expectativas de aquí al término de los Juegos Olímpicos de Tokio, ¿Y después qué?. Muy lejanos se ven los años en que destacaba Gian Carlo Zolezzi, que quedó entre los 25 mejores nadadores del mundo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el joven Maximiliano Schnettler, que batiendo récord nacional también clasificaba a los Juegos Olímpicos en tierras helénicas.

Y la misma Köbrich, tricampeona Panamericana en 800 y 1500 m libres; ubicada entre las mejores 15 nadadoras a nivel mundial en los juegos olímpicos de 2004; una notable séptima posición en los 1500 metros libre en el Mundial de Natación disputado en Melbourne, Australia en 2007, siendo la mejor ubicación conseguida por una nadadora chilena en un campeonato de tamaña envergadura.

Son logros en los que hay que dejar muchas cosas de lado para entrar al alto rendimiento. Y eso requiere mucho sacrificio y hay que ser muy honesto u honesta para saber si realmente se quiere sacrificar todas esas cosas. Por eso son muy pocos los que están arriba. Hay que saber que hay que sacrificar amistades, tiempo, lugares, familia, seres queridos. Si hoy se juntan a 20 personas de distintas disciplinas y se les pregunta si quieren ser campeones olímpicos todos van a decir que sí.

Ahora, cuando se dan cuenta de lo que significa llegar ahí, son muy pocos los que quedan. Entre los 15 y 20 años, no se tiene la misma consciencia de lo que significa. Pero hay algunos que quieren todo, que por qué no me dan esto o lo otro y se entra a un tema de valores, principios, objetivos. No es sólo infraestructura, dirigentes, entrenadores. Es una serie de factores que llevan a tener la cultura deportiva que le falta a Chile.

Falta aprender mucho aun el cómo se tiene que trabajar para tener más deportistas de alto rendimiento. FECHIDA está trabajando y destacaron en los recientes Odesur el equipo de natación artística y el dueto de Clavados Sincronizados de 3 metros.

Nombres que destaquen a nivel individual y vengan a tomar el destacado lugar de Kristel Köbrich aún está pendiente. Las organizaciones regionales y los clubes están formando nadadores de una forma profesional y entusiasta.

No obstante lo anterior, uno se podría preguntar: ¿Quién o quiénes vienen detrás de Köbrich?; la destacada nadadora tiene altas expectativas de aquí al término de los Juegos Olímpicos de Tokio, ¿Y después qué?. Muy lejanos se ven los años en que destacaba Gian Carlo Zolezzi, que quedó entre los 25 mejores nadadores del mundo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el joven Maximiliano Schnettler, que batiendo récord nacional clasificaba a los Juegos Olímpicos en tierras helénicas.

También se ven muy lejanos los logros del recientemente fallecido Víctor “Tiburón” Contreras, gran deportista de “aguas abiertas” Y de la misma Köbrich, tricampeona Panamericana en 800 y 1500 m libres.

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