La japonesa Naomi Osaka ganó hoy el título del Abierto tenístico de Beijing, que se desarrolló sobre superficie dura y repartió más de tres millones de dólares en premios, al superar en la final a la australiana Ashleigh Barty, número uno del mundo de la WTA, por 3-6, 6-3 y 6-2 en una hora y 50 minutos de partido.

Osaka, dueña de dos Grand Slam (Us Open 2018 y Australia 2019), sumó su tercer título de la temporada (además de Melbourne y Tokio) y el quinto de su carrera, ante la oceánica Barty, líder del Roland Garros en 2019.

Asimismo, la japonesa se convirtió en la última jugadora clasificada para las finales de la Asociación Femenina de Tenis, que se disputarán en el centro de Deportes de la bahía de Shenzhen, China, del 27 de octubre al tres de noviembre.

Otras aseguradas son la propia Barty, la checa Karolina Pliskova, la rumana Simona Halep y la canadiense Bianca Andreescu.

Contra Barty se había enfrentado en tres ocasiones, con 2-1 para la oriental, que había triunfado ante la australiana en el Abierto de Australia del año pasado. Con gran capacidad para imprimir todo tipo de efectos a la bola, un buen saque y un juego fresco y alegre, Osaka agrada al espectador, completando su tenis con una actitud siempre combativa.

La confianza adquirida en el tramo final del 2019 con victorias en Osaka y hoy en Beijing le han dotado del aplomo suficiente como para plantarse intentar volver a meterse de lleno en la pelea por el número uno del mundo.