Tras la derrota en la segunda ronda de Cincinnati de Nick Kyrgios ante Karen Khachanov, la noticia no fue el resultado deportivo sino el comportamiento del autraliano. Durante el partido le pidió al juez un break para ir al baño, se retiró de la cancha con dos raquetas en la mano. Cuando que ingresó al pasillo destrozó las dos raquetas que llevaba consigo.

Lo peor vendría después: el australiano siguió protestando y tras saludar a su rival del otro lado de la red escupió en dirección al juez. Luego se negó a darle la mano y lo insultó.

El australiano fue sancionado con una multa de 113.000 dólares.  La Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) aclaró que la sanción incluía  infracciones por «dejar la cancha sin permiso, expresar una obscenidad y por conducta antideportiva». Además del castigo económico, el australiano de 24 años podría ser suspendido por reincidente o recibir una nueva multa en moneda una vez que se haya llevado a cabo la investigación completa.

Una factura que al australiano no parece impresionarle demasiado. Su reacción fue subir una imagen riéndose a Instagram con un simple icono cerrando un ojo como mensaje. Provocativo.

La lista de polémicas de Nick es inagotable a lo largo de su carrera:

Provocó a Wawrinka. En el Masters 1000 de Montreal del 2015, Kyrgios le dedicó la siguiente frase a Stanislas Wawrinka en pleno partido: «Kokkinakis se ha acostado con tu novia». Tal y como reconoció el propio tenista suizo al término del encuentro, dichas palabras «no se las diría ni a su peor enemigo».

‘Siesta’ en el US Open. Kyrgios aprovechó un descanso entre juegos para echarse una «pequeña siesta» ante Andy Murray en el US Open de 2015.

Se dejó ganar. En 2016 fue multado con 25.000 dólares por dejarse ganar ante Mischa Zverev en el Masters 1000 de Shanghái y quedó suspendido durante ocho semanas sin jugar torneos ATP. No escarmentó demasiado ya que esa misma temporada perdió varios puntos en Wimbledon de forma descarada ante Richard Gasquet.

Simuló masturbarse. Sin duda una de sus actuaciones más criticadas y polémicas. Con una botella de agua en la mano, el australiano hizo dicho gesto en el torneo de Queen’s de 2018 ante Marin Cilic. La ATP le multó con 15.000 euros.

Lío con un espectador. En el Masters de Miami 2019, discutió con un espectador que le insultó desde la grada.. La policía le expulsó ante las risas del australiano. «Sabía que le iban a expulsar y eso me hizo feliz», explicó Kyrgios en la rueda de prensa posterior al encuentro.

Saque de cuchara. Sus provocadores recursos técnicos han sacado de quicio a más de un jugador: golpes sin mirar, globos entre las piernas… Incluso se ganó las críticas de Nadal con su ‘saque de cuchara’ en Acapulco, torneo en el que acabó siendo vencedor: «Le falta un poquito de respeto hacia el público y hacia sí mismo», dijo el balear.

Insultos a torneos. El australiano también ha despreciado torneos en varias ocasiones. «Roland Garros es una mierda», dijo Kyrgios este año antes de darse de baja del Grand Slam parisino por un supuesto resfriado.

Lanzamiento de silla. En la segunda ronda del último Masters 1000 de Roma ante Casper Ruud, Kyrgios fue descalificado tras discutir con el árbitro, dar patadas a una botella y lanzar una silla al centro de la pista. Le costó 20.000 euros, la pérdida de los puntos conseguidos en el torneo y la retirada de 33.635 euros correspondientes a los premios en metálico conseguidos durante la semana.

El mundo del tenis lo tiene detectado y sigue sus movimientos por todo el circuito, pero para conocer cuál será el próximo exabrupto de un tenista que declara amar la NBA y odiar el tenis. Una actitud que sorprende cuando el deporte va justamente en la dirección contraria: la del respeto por el rival y la de una imagen sana. Kyrgios no tiene cabida en un mundo que promueve tales valores y arriesga una suspensión de por vida de mantener su actitud provocadora en la cancha. Una amenaza que ya le fue advertida.