Cameron Smith (-11) ha conquistado este domingo su primera victoria individual en el PGA Tour. El joven australiano de 26 años se ha impuesto en el Sony Open de Hawái tras derrotar en el primer hoyo de desempate a Brendan Steele.

El chileno Joaquin Niemann realizó la mejor de sus cuatro vueltas, la primera bajo el par, terminando con -1, producto de 5 birdies y 4 bogey, además de 9 hoyos en par, que finalmente lo dejaron en el puesto 57 con 281 golpes a 12 del ganador.

Una semana olvidable para el nacional, en un torneo muy raro, donde los dos primeros de la semana anterior en el torneo de los campeones, ni siguieron pudieron pasar el corte.

Pero volvamos al vencedor del torneo, porque hay una historia por contar, y es que todos los triunfos tienen una historia detrás más o menos personal, más o menos entrañable, más o menos cinematográfica. La victoria de Cameron Smith tiene detrás a un país entero.

El pasado jueves arrancó el torneo con un bogey en el primer hoyo y un triple bogey en el hoyo 2. Demoledor parcial de cuatro sobre par en los primeros dos hoyos. En el 99,9 por ciento de las ocasiones un inicio de este calibre supone decir adiós a la posibilidad de ganar el torneo. Es posible, incluso, que a Smith se le pasara esto por la cabeza, pero en esta ocasión estaba luchando por algo más que un título en su palmarés.

Australia está viviendo una auténtica tragedia en las últimas semanas. Una ola terrorífica de incendios está arrasando el país, las propiedades, la flora y la fauna autóctonas. Los bomberos libran cada día una batalla a vida o muerte para contener las llamas y las pérdidas se cifran en millones de dólares. Sin ir más lejos, Warren, un tío de Cameron Smith, ha visto su granja arrasada por el fuego y ha tenido que mudarse a otra ciudad. El golfista apenas podía contener las lágrimas al ver las fotos de la devastación en su teléfono móvil.

Frente a esta dramática situación, los jugadores australianos decidieron arrimar el hombro en la medida de sus posibilidades. Todos han donado 500 dólares por cada birdie y 1.000 por cada eagle esta semana. Obviamente, un bogey y un triple bogey en los dos primeros hoyos no iba a hacer claudicar a Smith. Ni mucho menos. Había mucho por lo que luchar y el viento y la lluvia del Waialae Country Club no iban a ser un obstáculo frente a lo que están pasando sus compatriotas.

Cameron no ha jugado esta semana por él, sin por todo su país. Se puso a hacer birdies, a remontar, a sumar dólares en su cuenta para ayudar a su gente. Con esta motivación era imposible que fallara el putt de dos metros para birdie que tuvo en el hoyo 18 para salir al desempate con Brendan Steele, donde finalmente fue el vencedor. “Esta semana he tenido una sensación extraña. No he tirado los putts pensando que quería meterlos, sino que tenía que meterlos”, explicaba el campeón después de levantar el trofeo.