Para los católicos el máximo deseo es conocer el Vaticano, y ver al Papá, para los judíos es Jerusalén, para los musulmanes es la Meca. Hoy por hoy, para los rugbistas, la meca del rugby es Nueva Zelanda. No es el país donde nació el rugby, pero es el país donde mejor se juega al rugby y donde es el deporte nacional.

Podría decirse, que Nueva Zelanda es conocido a nivel mundial, por su seleccionado de rugby, los míticos All Blacks.

All Blacks.

Si no fuera por ellos, no serian muy conocidos, es un país muy chico, ubicado en Oceanía, fue uno de los últimos países en ser colonizado por los europeos, fue una colonia británica y hoy es parte del Commonwealth. O sea, es parte del Imperio Británico.

Son 2 islas, la Norte y la Sur, no tiene más de 4 millones de habitantes, su economía se basa fundamentalmente en el negocio agrícola – ganadero. Su clima es muy parecido al del sur de Chile, por eso, al igual que Chile, se han desarrollado fuertemente en el negocio forestal y Chile ha aprendido bastante de la experiencia neozelandesa.

Si a nivel mundial uno pregunta que se sabe de Nueva Zelanda, te van a hablar de que ahí se filmo el Señor de los Anillos y de los All Blacks.

Los All Blacks son una marca muy poderosa, que no solo identifica al rugby neozelandés, todo el deporte y el país ha construido su identidad alrededor de este seleccionado de rugby.

Pero, ¿qué es lo que hace que este país se identifique tanto con un seleccionado de un deporte?

Primero que nada, entender que el deporte para los neozelandeses es parte de su cultura. Son exitosos en muchos deportes. En los últimos JJ OO si se hace un cálculo proporcional de medallas por habitantes, son el país más exitoso del mundo.

Dentro de este estilo de vida, el rugby es un fenómeno cultural. Nueva Zelanda es un país multirracial. Su población esta formada por su base aborigen polinésica, conocida como los Maoríes y por los descendientes de los colonizadores europeos mayormente de ascendencia británica.

Una población blanca que durante generaciones se dedico a trabajar el campo.  Este mix de los Maoríes, con su fortaleza natural y de estos blancos también grandes, duros y fuertes, generó un combo espectacular para jugar al rugby, un deporte de contacto que requiere potencia física, fortaleza y habilidad.

Pero el fenómeno cultural se produce luego de la Primera Guerra Mundial. Como todo proceso de colonización, a pesar de que este no fue extremadamente sangriento, siempre quedan secuelas. Pero cuando las tropas neozelandesas debieron servir en la guerra al servicio de la Corona, una guerra donde se calcula murió 1 de cada 4 kiwis, los Maoríes mostraron una extremada valentía.

Esta característica, les hizo ganarse el respeto de la población blanca. Una población que reiteramos, era más bien trabajadora que aristocrática. Y el mejor lugar para integrar ese poderío físico fue el rugby.

Por eso el rugby termina siendo un fenómeno cultural, porque es un hecho determinante en la integración del pueblo neozelandés. En cada pueblo neozelandés, hay una iglesia y un club de rugby. Y en este, es donde quedan afuera la política, la raza, la religión, etc.

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Tuve la oportunidad de estar en Nueva Zelanda en el 2016 y puedo dar fe, que esta integración y esta cultura multirracial es real. El Haka, una danza Maorí que cantan los All Blacks antes de cada partido son una marca registrada y un símbolo de esta realidad que excede lo deportivo.

Volviendo al rugby, los All Blacks, son el seleccionado deportivo más dominante de la historia. Ningún otro seleccionado, de ningún otro deporte, ha logrado el dominio que han logrado ellos sobre sus rivales.

Pero en la última década este dominio se ha acentuado. Son bicampeones del mundo. En el Súper Rugby, el torneo de rugby profesional más exigente y espectacular del mundo, donde juegan franquicias de Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Japón y Argentina, están demostrando una gran supremacía.

2012 y 2013, WaikatoChiefs fue campeón, 2015 los OtagoHighlanders, y 2016 los Wellington Hurricanes, siendo el único país que ha logrado que sus 5 franquicias sean campeonas, sumado a los 7 títulos que ha obtenido entre 1996 y 2008 los Canterbury Crusaders, siendo el equipo más campeón del torneo y actual puntero invicto y los primeros de los Auckland Blues, que luego de unos años de bajos rendimientos, está volviendo a los primeros planos.

Solo han perdido un partido contra franquicias de otro país, nadie les ha ganado en tierras neozelandesas y han demostrado una gran superioridad frente a todos sus rivales. Solo por caprichos del formato, es posible que los 5 equipos no estén en play off y que el campeón no sea de Nueva Zelanda.

¿Es casualidad este nivel de éxito y supremacía del rugby neozelandés?  No lo es.

Tuve la suerte de poder estar el año pasado 15 días allá. Estuve en Christchurch, sede de Canterbury y de los Crusaders durante 10 días, luego en Auckland, donde estuve con el Gerente de Alto Rendimiento de los Blues y con Graham Henry y en Hamilton donde pude compartir con parte del Staff de los Chiefs.

El 24 de mayo tengo la suerte de poder volver a ir a junto a Raimundo Piwonka, jugador del PWCC y del seleccionado nacional y entrenador de destrezas del PWCC a realizar un curso de 2 semanas en la sede de Canterbury – Crusaders en Christchurch.

¿Porqué fui el año pasado?¿Porqué vuelvo? ¿Porqué Christchurch?

Fui el año pasado, porque como dije al principio, la meca del rugby hoy es Nueva Zelanda. Es donde se juega y se enseña el mejor rugby. Es un país donde el rugby se vive de una manera especial. Donde se respira rugby.

Fui a Christchurch, porque gran parte del éxito del rugby neozelandés se debe a la cultura de trabajo que desarrollaron, a sistema holístico que practican donde involucran el entrenamiento físico, técnico, táctico, mental y el desarrollo personal del jugador.

Todo esto, nació a fines de los 90 cuando nacieron los Crusaders, y de la mano de Waynne Smith y luego de RobbieDeans construyeron una identidad y una cultura de trabajo que luego tomó todo el rugby de ese país.

Otra de las razones, en que en estas diferencias raciales y de fortalezas, la isla sur, donde hay menos población polinésica, debe preocuparse mas por el trabajo de las destrezas del juego en la mayoría de jugadores blancos que en la isla norte, donde a veces la fortaleza de los Maoríes suple esas deficiencias. Canterbury es quien mejor a trabajado esta área.

Los neozelandeses han desarrollado un sistema de enseñanza del deporte en general, y del rugby en particular, donde han sabido combinar su búsqueda de la excelencia técnica a partir de trabajar cada detalle, con la capacidad de comprender el juego para tomar las mejores decisiones para utilizar esa técnica. Lo que les permite tener jugadores que entienden el juego de manera brillante y ejecutan las técnicas de manera superlativa.

Sobre todo, desde este lugar de pensamiento, se han transformado en los mejores y más innovadores en el juego.

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Vuelvo a Nueva Zelanda a cerrar un círculo. Vuelvo a Canterbury, porque habiendo ganado 8 de los últimos 9 torneos provinciales y teniendo a los Crusaders en la punta de la tabla, muestra su superioridad.

En estos 14 meses desde que volví, tuve la oportunidad de entender muchas cosas que tal vez en su momento, no les veía tanta importancia, de mantenerme en contacto y seguir aprendiendo, de ver mucho rugby y seguir preguntándome y cuestionándome.

En síntesis, de aprehender lo aprendido. Porque lo mejor de todo, es que la clave de estos muchachos es la SIMPLEZA. No hay grandes formulas, no hay grandes esquemas, es la excelencia en la simpleza.

En esta oportunidad, iremos en medio de la temporada de rugby, en marzo están partiendo. Podremos ser parte de la preparación de los Crusaders, hoy punteros invictos del Super Rugby para enfrentar a los Highlandres, en el clásico de la isla sur y en la segunda semana los Crusaders recibirán la visita de los Irish & British Lions, un seleccionado de las Islas Britanicas que cada 4 años visita a una potencia del sur. Viviremos el inicio de una gira épica y mítica.

Buscaremos profundizar en nuestros conocimientos desde el porqué hacen las cosas, no solo el cómo. De entender la cultura de las organizaciones que permite que se genere un ambiente de crecimiento y aprendizaje continuo.

Pretendemos establecer vínculos con Universidades para acercar a todos aquellos que quieran vivir una experiencia de aprendizaje en este país y de buscar la forma de poder transmitir tanto en el ámbito deportivo como social y empresarial este aprendizaje y conocimiento.

Juan Martín González Saborido

 

 

Por: Juan Martín González Saborido

Entrenador de Rugby