“Como muchos sabrán, el año 2016 gracias a un amigo Boliviano (Heriberto Morales), árbitro de tenis, quien me llamó y me dio el dato para postular a los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde viví una experiencia única, eso me incentivó, con una hoja de vida internacional y muchos contactos a viajar y sacrificarme (económicamente) para llegar algúndía a mis segundos JJOO en Tokio 2020. Agradezco a Dios que me ha iluminado por este camino que me estoy haciendo en el mundo del arbitraje como juez de línea (siendo árbitro nacional).

Recibí una invitación de una monjitas en Italia para viajar a conocerlas. Ante ese escenario nunca lo pensé y me dedique a juntar dinero (pasajes y un poco para visitar) que dicho sea de paso era un esfuerzo mío y de mi madre, Myrna Cartagena para ir a la península y ejercer mi pasión: el arbitraje en el tenis.

Lo más anecdótico fue la compra del pasaje, considerando que si lo sacaba proyectándome con un mes de regreso,subía mucho el valor del mismo,así que comencé a jugar con fechas hasta llegar a un precio cómodo, pero regresando en 2 meses. Bueno, me tiré a la piscina y lo compre.

Mi bendecido viaje comenzó con la ayuda de Tecnifribre, quien me regaló una mochila, golpeé varias puertas y Jaime Arturo Carrasco a la primera me dio una manito; llegué un día miércoles a Roma, al día siguiente conocí el Vaticano y el viernes 16 junio salí a tomar el tren; sabía a la perfección dónde hacer combinación (Terni). Fue lo más pintoresco: un tren con 2 vagones y pintado por todos lados, el conductor hacía de todo, cortaba el boleto, abría las puertas, etc. 

Mi primer destino tenístico fue el Challenger de Todi. Ya en el club, habían 3 jueces que hablaban español. Le di con todo a mi trabajo, salí muy bien evaluada y considerada por los jueces de silla, que dicho sea de paso es muy bueno para nosotros (líneas). Acá lo más lindo fue ver a Christian Garín, a quien solo saludé, ya que nosotros no podemos tener contacto con los jugadores. 

Ya en el segundo Challenger (Perugia), ya con más experiencia en viajar en tren, se mi hizo más fácil todo,igual son experiencias muy similares, me imagino a los jugadores,hay mucho sacrificio y un tratar de economizar mucho. A su vez, el nivel de trabajo de mis compañeros es muy bueno y muy organizado, en los hoteles donde estábamos, alojaban todos los jueces de primer nivel y en cuanto al club, muy organizados,nada al azar.

Como experiencia y al ser la primera árbitro chilena que llega a trabajar como línea a Italia, siento un enorme orgullo.

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