Comenzó la era de Juan Antonio Pizzi. El nuevo DT de la Roja ya trabaja intensamente para su nuevo desafió  futbolístico y su primera actividad en su agenda es  viajar a Europa para conversar con los referentes del plantel.

Su primer reto será los dos partidos de las clasificatorias, o como algunos pesimistas ya quieren llamar eliminatorias. Un obstáculo es la Argentina de Messi  en el Nacional, y el otro una débil y convulsionada Venezuela en calidad de visita.

¿Por qué Pizzi sí?

Conoce al medio; sus dos experiencias en nuestro país lo hace un entrenador conocedor del fútbol nacional: hay que recordar su paso por el  modesto Santiago Morning, y por la Universidad Católica.

Tiene experiencia: Dirigió en Perú, Chile, México y Europa… No es un novato.

Tiene títulos: es el último técnico en sacar campeón a los cruzados y en el país trasandino fue campeón con San Lorenzo de Almagro.

Es un hombre preparado y educado. Se formó en España como DT y en Barcelona realizó un curso especial para ex jugadores, nada más y nada menos, que junto a los actuales dos mejores entrenadores del mundo: Pep Guardiola y Luis Enrique.

Es un ex futbolista destacado. Se inició en Rosario, luego pasó al Toluca de México, en España jugó en el Tenerife, Valencia y Barcelona también aparecen en su curriculum. Defendió a la selección española en la Eurocopa de Inglaterra 1996 y la Copa del Mundo Francia 1998. Su carrera vio el fin en el Villareal de España.

Para nadie es un secreto que el camarín de la Roja es complicado, el mismo Marcelo Díaz lo reconoció en una entrevista, por lo tanto, todo esta experiencia le da un manejo con los futbolistas. Y no hay que dejar de lado que  tiene personalidad necesaria para controlar y contener  un grupo fuerte.

¿Por qué Pizzi no?

Esta es su primera experiencia como entrenador de una selección nacional y será en un ambiente lleno de turbulencias, desafíos y presiones. En definitiva, toma un fierro caliente, asume a la selección campeona de América y quinta mejor del mundo según el ranking que realiza la misma FIFA.

Su antecesor ha sido el técnico más exitoso a nivel de selección, por lo que la vara es alta y su poca experiencia en seleccionados le puede pasar la cuenta.

Y lo más importante su estilo: no es de la línea  de Marcelo Bielsa ni  de Jorge Sampoli.  A pesar que en sus primeras declaraciones manifestó que ha evolucionado como entrenador,  la imagen que tenemos de él  no es de un fútbol ofensivo, es más cauto y conservador. Ser vertical no es su prioridad, va más por controlar y administrar el balón a una velocidad  menor.

En definitiva, Chile no  volverá a jugar jamás como lo hizo con sus dos antecesores, aunque ganemos partidos, aunque clasifiquemos al Mundial de Rusia 2018, tendremos que acostumbrando a otro fútbol. A pesar de la calidad de la generación dorada, llegó la hora de decir adiós al estilo Bielsa- Sampaoli, aunque nos cueste asumir…  bienvenido estilo Pizzi.