A lo mejor nunca escuchó hablar de él o quizás nunca vio algún partido suyo, ni mucho menos leyó una crónica en el diario o apreció  información relacionada con su carrera en redes sociales. Es Lucas Pouille (88 ATP), quien dio la sorpresa de la jornada, al eliminar a David Ferrer (8 ATP).

El valenciano (que curiosamente lució el modelo de raqueta Babolat Pure Drive) comenzó el partido a su antojo con quiebre arriba y fiel a su patrón de juego, repartiendo juego con su derecha y buscando el error de su rival. Sin embargo, extrañamente al cierre del set se vio excesivamente errático, situación que lo llevó a recibir un quiebre de vuelta y llevar la definición a tie break, la cual quedó en manos del español por 7-1.

Hasta ahí todo iba bien y se estaba dando la lógica. Hasta ahí.

ferrer

Fue precisamente en el inicio del segundo set cuando el joven francés comenzó a convertirse en el protagonista del encuentro, borrando prácticamente a Ferrer de la pista. Sin embargo la experiencia y la regularidad del luchador español provocó que se produjera nuevamente un desempate, que esta vez favoreció a Pouille por 7-4.

En el set definitorio Ferrer inició de mejor manera y estuvo quiebre arriba, con mayores posibilidades de quedarse con el match, pero Pouille luchó hasta el undécimo game, que fue el decisivo, logrando el quiebre y posteriormente el partido en dos horas y 47 minutos.

Gilles-Simon

El próximo rival del francés será su compatriota Gilles Simon (18 ATP), que venció al croata Marin Cilic (11 ATP), por 6-3/6-7 y 6-3.