Después de casi dos meses de suspensión regresó la hípica en nuestro país. El escenario fue el Sporting Club de Viña del Mar que bajo estrictos protocolos sanitarios realizó una reunión de 15 competencias.

Con las galerías vacías, sin la presencia de propietarios, sin venta de boletos en la propia cancha, el panorama fue muy distinto a lo que se acostumbraba a ver hasta el verano pasado.

Con las agencias Teletrak cerradas en todo el país la única manera de realizar apuestas fue, a través de Internet y llamados telefónicos.

El juego registrado fue de alrededor de 300 millones de pesos, lo que según una tabla establecida con anterioridad bajará el premio por carrera ganada en alrededor de un 40%.

Esa misma baja en los montos involucrados es la que tiene a los directivos del Club Hípico de Concepción sin decidirse a programar carreras, a pesar de contar con los permisos correspondientes y mantiene en alerta a los hipódromos de Santiago respecto a lo viable de la industria en estas condiciones.

Aun así, tanto el hipódromo Chile como el Club Hípico de Santiago solo esperan el levantamiento de la cuarentena para organizar sus jornadas hípicas.

Lo de ayer fue un importante paso que puede servir como ejemplo para muchos otros deportes y en el caso de la propia hípica ser el punto de partida para salvar la actividad.