El poder luchar por ser el uno del mundo para Roger Federer, más que un objetivo inmediato, es intentar serlo a fin de temporada y para ello planifica como será su calendario de la temporada.

Tras saltarse el año pasado la gira de arcilla, el tenista suizo dejó en duda su incursión competitiva en 2018 en esta superficie. ‘La temporada de polvo de ladrillo está en el aire. Si juego mucho en los próximos meses, será difícil jugar una temporada de arcilla larga’, señaló el campeón de 20 Grand Slam en el torneo de Rótterdam, donde persigue el número uno del escalafón planetario.

Federer, de 36 años, no jugó en 2017 ni un solo partido en polvo de ladrillo. Tras ganar los títulos de Australia, Indian Wells y Miami, decidió descansar y centrarse en la gira de césped, en la que ganó los títulos de Halle y Wimbledon.

El helvético levantó en enero su sexto título en el Abierto de Australia y, tras jugar esta semana en Rótterdam, tiene previsto competir en los fuertes torneos de Indian Wells y Miami, ambos ganados por él en cinco y tres ocasiones, respectivamente.

Si alcanza las semifinales de Rótterdam, Federer recuperará el número uno del ranking mundial, que atesora en la actualidad el español Rafael Nadal a quien ya retó en 38 ocasiones. En esas porfías el suizo firmó 15 triunfos por 23 su rival.

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