Tras el rotundo fracaso de Pizzi al dejar eliminada a la selección para el Mundial de Rusia se pensó que con la llegada de Reinaldo Rueda la situación cambiaría, no obstante, algunos advertimos que desde el punto de vista de su manera de jugar y manera de ver el fútbol, era evidente que era un símil, es decir equipos timoratos, no propositivos que juegan de reacción y especulan.

Posiblemente Arturo Salah en su calidad de ex presidente de la ANFP fue el gestor máximo de su contratación viéndole atributos; un hombre tranquilo, pacífico y que no provocaba controversia ni discusiones y que incluso venía de muy buenas campañas recientes con el Atlético Nacional y Flamengo.

Fue así como, efectivamente, la mayoría del medio periodístico que hoy lo ataca lo aceptó e incluso lo elogió pero la historia suele escribirse de esa manera y cuando comienzan a conocerse las dificultades algunos lo abandonan y muchos comienzan las críticas que en su momento por lo menos debieron esbozar.

A poco andar Rueda comenzó a mostrar las vacilaciones propias de su personalidad sin enfrentar las situaciones límites de frente y con decisión.

La situación de Bravo fue el comienzo de algo que nunca se aclaró bien y tampoco resolvió, dejando las cosas «debajo de la alfombra», sin exponer nunca la verdad.

El asunto de las edades también ha sido tema: El paradigma inicial fue rejuvenecer el plantel pero cuando uno ve la lista y el posible equipo sencillamente, se da cuenta que no pasó de cierta intención o demagogia.

El caso de Vidal no resiste análisis dentro de las confusiones mostradas. » Lo prefiero sobre Bravo» llegó a señalar, en circunstancias que Vidal, está marcado por una cadena de actos de indisciplina que los técnicos pasados le han permitido por su calidad como jugador pero siempre reñidos con la ética.

Cuando fue consultado por la ausencia de Eduardo Vargas, de casi todo su proceso, señalo escuetamente «caso cerrado» pero en la necesidad de tener delanteros con capacidad goleadora lo convoca a última hora sin casi practicar en estos llamados «microciclos» en los que se movió mucha gente pero finalmente no incorporó a casi ningún jugador.

Ni hablar del caso de Marcelo Díaz, también ausente de todo el proceso y de la lista definitiva, a pesar de ser designado como uno de los mejores jugadores del Racing campeón. Y así podemos sumar y sumar.

En los últimos días se han destapado algunas situaciones previas al partido que se perdió 3-0 frente a Paraguay en las clasificatorias pasadas y los actos de indisciplina afloran. Se ha señalado que algunos jugadores ejercieron presión para que Bravo no fuera citado.

Cabe preguntarse que, si margen, de las situaciones vividas y expuestas por el capitán; los desencuentros, las denuncias, etc.

En abstracto, no merece después de sus actuaciones brillantes, de su capacidad de liderazgo y de su profesionalismo, tener una mejor despedida que la que está recibiendo de Rueda?

A pocos días del comienzo de la Copa América la realidad no es de las mejores sin siquiera analizar la forma de juego y el desarrollo futbolístico que lo más probable «nos pasen la cuenta «.