El DT de la selección nacional, Reinaldo Rueda, concedió una serie de entrevistas a diversos medios de comunicación. Y se generó un amplio debate sobre alguno de sus dichos.

Analicemos algunos de ellos.

Por ejemplo, fue muy directo en establecer que está decidido ha iniciar una renovación del plantel nacional, entendiendo que alguno de los que hoy son los grandes referentes en sus respectivos equipos, difícilmente podrán ser parte de la nueva selección. Tiene lógica.

Pensemos en Valdés, Paredes y Valdivia de Colo Colo. O Pinilla y Pizarro, en la U. Todos ellos figuras en sus respectivos, podrán ser útiles en los próximos partidos amistosos. Pero sus rendimientos no serán los mismos en un horizonte mas distante. Derechamente para la próxima Copa America, o partidos por las clasificatorias al mundial de Qatar.

Olvídese de menos participar en ella ante una eventual clasificación. Su referencia a los promedios de equipos de élite y de alta competición fue elocuente. Punto a favor para Rueda.

Pero en lo que no estoy de acuerdo con Rueda es la forma en que ha procedido con Claudio Bravo.

Es cierto que el capitán estuvo desafortunado cuando condicionó su participación en la selección a que contrataran a Julio Rodríguez como preparador de arqueros. Esa petición era inaceptable y, como tal, debió ser desestimada en el acto. No lo hizo. Es más: realizó consultas para su factibilidad, lo que imagino fue visto como una buena señal por parte del arquero.

Demoró entonces Rueda en resolver rápidamente un tema propio de su competencia y -en cierta medida y posiblemente sin desearlo- involucró tácitamente a los estamentos directivos, quienes de vuelta recibieron de parte de Bravo ofensas también inadmisibles pero, en rigor, con algunas verdades en el medio.

Mal también estuvo Rueda autorizando a algunos convocados para ausentarse sin justa causa, y peor estuvo cuando solicitó al directorio de Quilín no aplicar las sanciones establecidas por reglamento. El argumento dado por Rueda -que esto no volverá a suceder- es feble y pretencioso.

Pero lo peor de Rueda fue el reconocimiento público que hizo el DT de preferir a Vidal por sobre Bravo.

A pesar de todos los errores cometidos por Claudio Bravo, ninguno de ellos es comparable con el cúmulo de actos de indisciplina cometidos por Vidal. Si se le ha perdonado es porque es un jugador fundamental para algunos entrenadores . Pero no para otros como Bielsa y Borghi que sencillamente lo marginaron por indisciplina.

La preferencia de Rueda por Vidal es, a lo menos, discutible.

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