En época de inquisiciones y desesperanza, el rugby debe ser fiel a su esencia, encuadrar, poner el hombro, y seguir avanzando.

Son tiempos de exposición, tiempos de sacar a la luz todo lo que por años ha sido solo secreto a voces; robos, inoperancia, faltas de probidad, o lisa y llanamente sinverguenzura.

Lo leemos diariamente, lo escuchamos constantemente “ tal o cual dinero se extravió…” “esos dirigentes no suman…” , frases que en el campo de juego del rugbista suenan a “ le hace el quite al tackle…” “ellos no van para delante…”, pasa, y todos lo hemos vivido, pero favorable, y lamentablemente a la vez, el rugby nos enseña a seguir pesar de la falta, a cubrir al que está fallando, y así hemos estado por años. Generaciones completas perdidas por estar dentro de la cancha con dos o tres menos, por iniciar el partido con dos o tres en el cooler.

No debiera extrañarnos las punzantes declaraciones de nuestro ex Head Coach, Paul Healy, quien cansado de las constantes mentiras, cansado de estrellarse sin apoyo contra las barreras de la ineptitud, cansado de recibir el constante tackle alto del conformismo, y de la ya arraigada flojera envidiosa camuflada de chaqueteo, decidió sabiamente renunciar, dar por perdido el partido en Chile, y no arriesgar su intachable carrera internacional en un partido con árbitros mal capacitados, en un juego controlado por rugbistas de escritorio, en un campeonato organizado por el dominio del compadrazgo.

“… Me he sentido humillado, vulnerable e ignorado por ciertas personas de la organización»
“…Fui totalmente mal entendido en lo que yo quería lograr en Chile y no estaba dispuesto a seguir poniendo en peligro el éxito de mi carrera y mi experiencia para trabajar en un ambiente poco sano, poco profesional, que ha sido creado recientemente en esta federación, especialmente con la dirigencia de los últimos seis meses»

Estamos a dos semanas de lo que suena como la competencia más importante de la historia de nuestro deporte, y no es tiempo de escuchar al público, ni de gritarle al compañero sus constantes errores, si es tiempo de que los cóndores que respaldan al equipo desde fuera se miren a los ojos y se respeten dando un paso al costado para que entre quien deba estar en cancha, no nos sobra nada, no podemos darnos el lujo de iniciar el partido con dos menos.

Nuestros jugadores están, han estado, y seguirán estando. Dos semanas para el partido y la voluntad de la doble jornada, el espíritu de dejarlo todo por Chile, y el sacrificio del amateur está y seguirá estando, pero ayudemos todos, avancemos en conjunto, y dejemos de respaldar a quien no merece que lo cubramos.

Dos semanas para Brasil, tres para Argentina, y luego Estados Unidos, todos rivales fuertes, pero sabemos que el tackle va abajo y que solo podremos avanzar con apoyo.

Quizá no es esta generación, quizá quedará en el camino como tantas otras viciadas por malas gestiones jugando como nunca y perdiendo como siempre, pero no me cabe la menor duda de que esta generación mostrará el camino de seguir estando, de resistir e ir para delante con menos jugadores, de contagiar del espíritu rugbista a quienes dirigen, para que no se aíslen, para sacar a quien no está cumpliendo, para que planifiquen con apoyo, con el corazón caliente, pero con mente fría, y se aprenda a esperar el éxito del partido con la consistencia del trabajo, y no con una jugada desesperada de último minuto.