Uno de los escollos, y aparentemente insalvable para la reanudación del fútbol,  lo constituyen las barras bravas quienes con ocasión del estallido social tuvieron la oportunidad de encontrar un derrotero común para expresar sus rasgos de violencia.

En las manifestaciones hoy se agitaban banderas de las barras que antes eran antagónicas.

Apenas se supo que el fútbol había programado las fechas de todas las competencias oficiales ya los jugadores advertían que se les debía otorgar seguridad lo que producto de las manifestaciones no era fácil de asegurar, pero ahora se agrega la oposición de las barras.

Ya la mayoría de ellas y con tono bastante duro manifestaron que no permitirían por ninguno motivo la reanudación del fútbol y ese mensaje se hizo sentir fuerte en las esferas directivas y en el SIFUP.

En un comunicado, la Garra Blanca señaló que “lo que pretende el gobierno es dar una sensación de normalidad a través del fútbol y crear una falsa realidad”.

Por su parte, la barra Los de Abajo sostuvo en un documento que “reanudar el campeonato sería exponer a las hinchadas a un desastre de violencia, persecución y criminalización”.

Las barras bravas de Santiago Wanderers, Everton y San Luis de Quillota, también anunciaron que boicotearán cualquier partido de fútbol profesional que pretenda jugarse en los estadios Elías Figueroa, Sausalito y Lucio Fariña.

Compleja situación y una señal que efectivamente el fútbol seguirá esperando, considerando el empoderamiento de las barras en su participación activa en las marchas.