Futuros para el Tenis busca dar un importante salto y crecer cualitativa y cuantitativamente por medio del Modelo Deporte y Educación a través del que la Fundación sin duda se transformará en una de las organizaciones de su tipo más importantes del continente y por qué no que también del mundo. Alejandro Dueñas, sociólogo de FPT habló con Faro Deportivo respecto a esta propuesta.

“Mi relación con Futuros para el Tenis, comienza a inicios del año 2016 cuando conocí a Richard Quintana con Rodrigo Tapia, directores de la fundación, atendí su intención de profesionalizar su trabajo y atender a más niños y a la vez brindar talleres de aún mayor calidad. De esta forma, les planteé que un primer paso para lograr ese objetivo, era identificar el impacto que FPT tiene en la vida de sus alumnos. Ello en primer lugar, era una oportunidad para ver lo que se estaba haciendo bien y a la vez, identificar aspectos en los que se podía seguir mejorando. En segundo lugar, los resultados de esta investigación permitirían exponer este proyecto en escenarios sociales y académicos generando conocimiento nuevo para todos”.

¿Cómo nace la idea de presentar este estudio, cuál fue la inquietud o motivación para realizarlo?
“La idea de presentar un estudio a esta institución nace desde una inquietud desde ambas partes (Futuros para el Tenis y de mi persona), con respecto a la necesidad de profesionalizar de manera permanente el trabajo que se realiza en esta fundación y con ello sentar las bases para generar un crecimiento cualitativo que a mediano plazo significara también crecer cuantitativamente.  Por tanto, un primer paso era contar con algún estudio en el que se describiera el impacto que genera el trabajo realizado por Futuros para el Tenis en la vida de cada uno de los niños y jóvenes que participan de sus talleres y a partir de ello por una parte contar con un documento que diera cuenta de la importancia que tiene esta institución en la comunidad donde se encuentra inserta y por otra parte, identificar oportunidades para seguir mejorando”.

¿Cuál fue el primer paso para encaminar este estudio?
“En primer lugar realicé un diagnóstico general del contexto en el que está situado Futuros para el Tenis considerando variables económicas, demográficas, culturales y sociales. Luego, me centré en el análisis de la organización y la relación que establece con sus alumnos a través de los talleres que se llevan a cabo.  Una vez identificado el impacto que la institución presenta en su entorno y en relación a la vida de cada uno de sus alumnos, se establece la necesidad de trabajar en un conjunto de elementos que de acuerdo a las conclusiones constituyen importantes oportunidades de mejora en virtud lograr crecer como institución hacia el futuro, fortaleciendo el trabajo que se realiza desde sus cimientos”.

¿Por qué se realiza este modelo y porqué en Futuros para el Tenis?
“La Fundación Futuros para el Tenis tiene como objetivo fundamental la promoción y transferencia de valores positivos y habilidades para la vida que ayuden en el desarrollo social y académico de los alumnos que componen cada uno de sus talleres. De esta forma, en virtud de lograr efectivamente aquel objetivo es necesario estandarizar los procesos de la institución.  En otras palabras, una institución de este tipo dentro de su discurso puede plantear que busca promover la transferencia de valores, así como apoyar el desarrollo académico de sus alumnos. Sin embargo, si la institución no cuenta con la infraestructura adecuada y las herramientas para lograr aquellos objetivos, todo queda en el orden de los discursos, expresiones de buenas intenciones e iniciativas más bien espontáneas y descoordinadas entre sí”.

¿Qué podrías decirnos respecto al paralelo con la “misión y visión”?
“Cuando se trabaja en la promoción de conductas positivas y habilidades se necesita contar con una organización donde todo esté alineado en una misma dirección y que ello finalmente se refleje en cada uno de los talleres que se realizan. Es decir, en el trabajo del profesor quien finalmente es la persona que se relaciona de manera más directa con los niños y jóvenes que participan en Futuros para el Tenis.  De esta forma, mi trabajo es desarrollar un modelo que contemple todo lo mencionado. Es decir, aspectos organizacionales vinculados con una misión, visión y a partir de ello establecer objetivos concretos de carácter institucional junto con los medios para que ello efectivamente se lleve a cabo en cada uno de los talleres que esta fundación realiza. A su vez, es necesario que exista un programa educativo transversal con cada uno de los grupos con los que se trabaja y una metodología de implementación y evaluación común respectivamente. En definitiva, el valor de nuestro trabajo radica en la preocupación por cada uno de los detalles que lo componen de manera que finalmente se obtengan los resultados buscados”.

¿De qué se trata el modelo? ¿Por qué se utilizan como puntos neurálgicos la educación y el deporte?
“Primero quisiera señalar que el deporte es un espacio de interacción social que dado sus características facilita el aprendizaje de diferentes habilidades y comportamientos que pueden ser  positivos o bien negativos. En ese sentido,  es importante terminar con el cliché del  que se desprende que el deporte sólo promueve conductas positivas como responsabilidad o disciplina o que opera como un motor para impulsar un estilo de vida saludable. Es decir, ello puede ocurrir efectivamente o bien puede que no sea así. En ese sentido, también a través de una experiencia deportiva se puede aprender conductas negativas como: Hacer trampa, molestar a los compañeros u oponentes entre otras. Entonces, en definitiva el deporte es un espacio de interacción más donde conviven las mismas conductas con las que se relacionan las personas en todas partes. Es decir, lo que ocurre en determinados escenarios deportivos no es más que una expresión de lo instituido en un determinado espacio sociocultural. Por lo tanto, lo que hace este modelo y de ahí su importancia, es generar una experiencia educativa orientada que capitaliza determinadas características propias de la actividad deportiva para crear un escenario en el que se promueven conductas positivas”.

¿Por qué el deporte se utiliza como una herramienta de educación?
“En primer lugar, el deporte como actividad humana genera un espacio social con reglas, normas y sanciones propias y con una duración concreta. Por tanto, independiente de los impulsos que pueda tener la persona, practicar un deporte específico implica adecuarse a las normas y sanciones mencionadas. Asimismo, el deportista debe interactuar con entrenadores y compañeros entre otros, por lo que nuevamente operan mecanismos reguladores de las interacciones sociales que se materializan en reglas de convivencia.  En consecuencia, la participación sostenida en este tipo de actividades nos exige adecuar al menos en un determinado grado nuestro comportamiento en virtud de poder seguir siendo parte de la actividad. En segundo lugar, la práctica de una disciplina deportiva implica aprender ejecuciones motoras específicas que a su vez están en relación con las funciones cognitivas de la persona en cuestión. En otras palabras, practicar un deporte significa aprender un conjunto de movimientos coordinados los cuales se transforman en las herramientas que permiten desarrollarse en él reaccionando oportunamente a los estímulos y necesidades que surgen en aquella contingencia. Por lo tanto, a través de la práctica deportiva sistemática, se vive un proceso de adaptación donde lo aprendido debe ser aplicado de manera rápida y eficaz puesto a que de lo contrario las consecuencias son inmediatas. Entonces de acuerdo a lo descrito, es posible establecer que una experiencia deportiva correctamente dirigida presenta un potencial enorme a la hora de generar una instancia de educación integral, donde converge con armonía el desarrollo de capacidades técnicas y físicas propias del deporte que se practica, junto con habilidades para la vida como la capacidad para trabajar en equipo y otras conductas positivas como el respeto o la responsabilidad entre otras”.

¿Cuál es la importancia de entregar valores a los niños como el compañerismo, apoyo y otros?
“Primero, antes de hablar acerca de valores como un elemento universal frente al que todos entienden lo mismo, prefiero referirme a la importancia de trabajar en la promoción de conductas y habilidades que como fundación consideramos relevantes para la vida de los niños. Es decir, si por ejemplo me hablan de compañerismo como un valor yo puedo tener una idea de lo que es y otra persona puede entender el compañerismo de manera diametralmente opuesta o bien con algunas diferencias frente a lo que yo concibo por aquel concepto. En definitiva, los valores presentan un componente de construcción e interpretación cultural inevitable ya sea que se conciban como algo que existe por sí mismo o bien como una construcción social dinámica. Entonces, el trabajo que realizamos se basa en utilizar el espacio deportivo como una herramienta para enseñar conductas específicas que sin duda son relevantes en la vida de las personas, como por ejemplo comunicarse utilizando buenas palabras y sin usar garabatos ni expresiones ofensivas o vulgares, escuchar a todos, solucionar siempre las diferencias a través del diálogo y nunca mediante la violencia verbal o física,  nunca burlarse o criticar al que se equivoca sino que darle ánimo para seguir o entregar el esfuerzo durante los entrenamientos sin importar cuán difícil pueda ser un ejercicio entre otras. Asimismo, durante el entrenamiento se promueve el desarrollo de habilidades  vinculadas a contextos de competencia entre las que destacan algunas ligadas a la comunicación y al trabajo en equipo. Por lo tanto, consideramos que es sumamente relevante trabajar en la promoción de las conductas y habilidades mencionadas ya que, finalmente el objetivo primordial es formar personas íntegras y que ello se exprese en el comportamiento que tienen en sus hogares, en el colegio y en cada uno de los escenarios donde desarrollan su vida. Es decir, es fundamental que lo aprendido en la fundación  se exprese también fuera de sus límites”.

¿Y de qué manera se busca alcanzar estos objetivos?
“Se ha diseñado un programa de entrenamiento donde convergen objetivos deportivos y educativos.  Es decir, el entrenamiento no se reduce sólo a los fundamentos físicos y técnicos del tenis, sino que ello se integra con las conductas y habilidades mencionadas anteriormente. Todo ello a partir de una metodología específica a través de la que hemos implementado este programa y que facilita la asimilación progresiva tanto de los fundamentos deportivos así como de las conductas positivas y habilidades para la vida que se busca trasmitir. De esta forma, durante el entrenamiento se realizan competencias en las que para alcanzar la meta, los niños por ejemplo deben trabajar en equipo y complementarse en virtud de conseguir el objetivo de la actividad. Entonces, las conductas y habilidades que forman parte del programa se explican, se aplican y se analizan de acuerdo a lo que va ocurriendo durante el entrenamiento”.

¿Cómo ha sido llevar este trabajo a la práctica?
“La realización de mi trabajo ha  presentado bastantes dificultades, sin embargo con el tiempo paulatinamente las cosas se han podido implementar correctamente. Cabe señalar, que la motivación es absoluta dado que estoy consciente del impacto que esto tiene día a día y tendrá a futuro. En otras palabras, un niño que tiene la posibilidad de desarrollarse dentro del modelo educativo estipulado claramente accederá a grandes oportunidades que difícilmente pueda adquirir en otro tipo de institución”.

 ¿Cuáles son las proyecciones o plazos para aplicarlo?
“La implementación de este trabajo es por etapa, los plazos se ajustan a los desafíos con cada uno de los grupo, pero no es algo que parta una fecha X y luego termine. Es un proceso que contempla el desarrollo de los niños y jóvenes desde que llegan a los 5 o 6 años hasta que se van a los 17 o 18 años”.

 

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