Más que presentarles una columna de opinión, quisiera compartir con ustedes un testimonial, basado en lo que significa estar ante un tenista que predomina sobre el resto, por aptitudes, mentalidad, calidad, temple, preparación física o simplemente talento. En más de una ocasión alguno de ustedes se han encontrado con un tipo único, al que no se le puede encontrar vuelta, sea la estrategia que sea.

Recuerdo haber roto más de una raqueta cuando me sucedió aquello, atrapado sin salida: atacaba y siempre llegaba una respuesta, defendía y me repartía por la cancha y ganaba los puntos clave. Eso mentalmente es devastador, sea al nivel que sea.

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La verdad que más allá de sacar enseñanzas, siempre odié las hegemonías en el tenis, las asocio a falta de competitividad y equiparidad. Entiendo que son ciclos y el llegar al peak de rendimiento debe ser una sensación gratificante, después de horas y horas de sacrificio, de trabajo en cancha, conversaciones con el psicólogo y motivación para levantarse y luchar contra todo, contra los prejuicios, contra los problemas, contra el propio rival y a veces contra uno mismo.

Sin embargo, es necesario destacar que estos tipos son únicos y han dejado huella, pese a que cuando veía sus partidos, siempre esperaba que el rival diera la sorpresa, cosa que casi nunca se dio. Recuerdo a Mac Enroe (170 semanas como número uno) y el gran “jimbo” Connors (160 semanas como número uno), cada uno en su estilo, marcaron tendencia con un tenis de alto vuelo, osado y temperamental, ante todo…guste o no.

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Pero el que más me sorprendió, fue Pete Sampras. “Pistol Pete” era la antítesis de los dos monstruos mencionados antes: extremadamente quitado de bulla, pausado, mesurado. Hasta fome. Pero sufría esa metamorfosis en la cancha, que lo llevaba a realizar cosas impensadas. A priori cuando estudias al rival, cuando peloteas en el calentamiento, lo ves tan lento en su transitar, caminar jorobado, imperturbable, que de verdad te sorprende cuando te llenaba la canasta de aces, te metía ese portentoso passing a la carrera de derecha o se plantaba en la red y las atajaba todas. Frustrante ¿no?

No por algo el estadounidense estuvo 286 semanas en la cima. Agassi algo trató de hacer, Muster también, Krajicek, Chang, pero fueron intentos infructuosos.

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Después vino el cambio generacional, y el cambio de mando, claro está y creo que fue una etapa entretenida, llena de incertidumbre, impredecible: el chino Ríos (1998 – 6 semanas); Carlos Moyá (1999 – 2 semanas); Yevgeny Kafelnikov (1999 – 6 semanas); Patrick Rafter (1999 – 1 semana); Marat Safin (2000 – 9 semanas); Gustavo Kuerten (2000 – 43 semanas); Lleyton Hewitt (2001 – 80 semanas); Juan Carlos Ferrero (2003 – 8 semanas); Andy Roodick (2003 – 13 semanas).

Hasta que apareció el que para mi gusto es el mejor tenista de todos los tiempos (quizás en otra columna de los motivos) quién se adueñó del circuito y durante casi 5 años se llenó de gloria: Roger Federer. El suizo con su estilo clásico y a la vez demoledor, tiene el record de estar al mando del ranking ATP por 302 semanas a partir de 2004 y pasaba por encima de todos, los mencionados en el párrafo anterior y arruinó el cierre triunfal de la carrera de André Agassi y Pete Sampras. Una verdadera máquina, todo le resultaba, golpeaba la bola con el marco y le caía en la línea. Increíble, pero fome.

Afortunadamente apareció un fenómeno, con un físico privilegiado, un verdadero atleta, con músculos por todos lados y un tenis muy agresivo desde el fondo de cancha (nunca creí que fuera un defensivo)…rafa Nadal. Estrafalario, con vestuario poco sobrio y luchador incansable. Iba por todas y terminó ganándole la pulseada a Federer. Lo volvió loco y le quitó cosas más que importantes en su carrera. En 2008 llegó al número uno e inicio la mejor rivalidad de todos los tiempos con el gran Roger. Un lujo.

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La balanza se equiparaba un poco, más aún con la aparición de Djokovic y Murray. El serbio llegó a la cima en 2011 por 95 semanas que parecieron eternas y hasta la semana antepasada. Siento que fue una de las épocas de hegemonía más aburridas del tenis, independiente de que “nole” tuvo sus méritos. Pero bajó Nadal, Federer envejeció y más abajo nunca hubo un tenista que le hiciera el peso.

Hoy todos hablan de Murray y de una nueva era. Quisiera creer que no será así, más allá de su nivel de juego. Siento que Djokovic aún tiene algo que decir, que la nueva generación podría dar un salto de calidad, ya sea Zverev, Thiem, Fritz o el que aparezca. Federer y Nadal estarán peleando por los ATP 250 y 500 y el resto buscarán en algún momento dar la sorpresa. Espero sea así por el bien del espectáculo.