El Arthur Ashe es el estadio de tenis más grande del mundo con 24000 aficionados que vieron a un tenista hacer historia.

Había mucho más que un título en juego. Este domingo en Flushing Meadows  dos protagonistas perseguían hitos de diferente magnitud. Rafael Nadal, ampliar su leyenda, y Daniil Medvedev, ser el primer ruso en 15 años en ganar un título de esta categoría.

Después de los dos primeros sets y parte del tercero nadie se imaginaba el dramático desenlace que tendría el partido, por la ventaja que a esa altura reflejaba el marcador.

Remontar el resultado de 2 sets a 0, con Nadal al frente, parecía tarea imposible, pero Medvedev no se rindió, quizás sabiendo que en algún momento tendría una oportunidad, y con esa fe, fondo físico pero sobre todo buen tenis, logró igualar las acciones del tercer set e imponer sus términos en el cuarto.

Pero fue el español el que grabó su nombre con letras de oro en Nueva York, conquistando su decimonovena corona de Grand Slam y cuarta en el US Open, tras doblegar a un rival que propuso una batalla encarnizada por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6, 6-4 en cuatro horas y 50 minutos.
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A los 33 años, el balear consiguió el título 84 de su carrera y el cuarto (ATP Masters 1000 de Roma, Roland Garros, ATP Masters 1000 de Canadá y US Open). Además, su 19º Grand Slam lo sitúa a sólo uno del récord absoluto que ostenta Roger Federer y le permite despegarse de Djokovic, que en tercera posición cuenta con 16.

De momento, Marat Safin seguirá siendo el único ruso que ha inscrito su nombre en el palmarés del torneo. Nadal, por su parte, iguala los cuatro de John McEnroe en Flushing Meadows. Se queda a uno de Federer, Jimmy Connors y Pete Sampras. «Ojalá pueda seguir peleando por la historia», afirmó el manacorí.