La Federación Australiana de Rugby dejó solo a un 25% de sus trabajadores en sus labores habituales y el resto fue liberado hasta el 1 de julio. La inédita medida fue adoptada por las grandes pérdidas económicas que deberá afrontar el Rugby de ese país debido a la pandemia de coronavirus que impide jugar.

«Es la decisión más difícil en la historia del juego. Sabemos que las medidas son extremadamente dolorosas pero a la vez necesarias para asegurar que el deporte siga siendo económicamente viable y para que podamos salir de esta crisis mundial», declaró la directora general de Rugby Australia, Raelene Castle. «El rugby de la isla oceánica se había visto duramente afectado por la suspensión de la temporada de Super Rugby (competición que reúne a franquicias australianas, neozelandesas, sudafricanas, japonesa y argentina), luego de apenas siete fechas», agregó.

Estos anuncios llegan solo días después del comunicado de quiebra de su similar de Estados Unidos. “Nuestras dificultades financieras se han acelerado por el impacto de la pandemia de coronavirus. Los equipos nacionales masculino y femenino, el rugby quince y el rugby seven se reanudarán cuando se haya logrado contener la pandemia», señalaron desde USA Rugby.

Declararse en bancarrota y recurrir a ley de quiebras en Estados Unidos, permite a las organizaciones y empresas en dificultades financieras reorganizar y reestructurar su deuda.

La declaración de quiebra incluye un plan de apoyo financiero aprobado por el comité ejecutivo del World Rugby.

Selección de Rugby de Estados Unidos