No perder como local fue una de las claves en el éxito de la UC, sumado a ello la conformación de un plantel con una columna sólida y de gran regularidad que le dio un sello al equipo durante todo el Campeonato. Lo anterior se refleja que el elenco del ex técnico español Beñat San José, se mantuvo en el primer lugar por 26 fechas.

No obstante las rotaciones que mostró el equipo cruzado, en especial durante las primeras fechas, Universidad Católica contó con 5 jugadores inamovibles, y que le dieron al elenco cruzado la solidez suficiente en pos del objetivo principal: el título de campeón del fútbol chileno.

Partamos por el arco. El argentino Matías Dituro llegó desde Bolivia con la tarea de reemplazar a Cristopher Toselli. En la primera fecha, Dituro mostró sus capacidades pese a convertir un autogol frente a Deportes Temuco. Dituro jugó la totalidad de los encuentros, y su presencia fue clave en la solidez defensiva del equipo. Entregó su portería con sólo 2 goles en contra, la menos batida del Campeonato.

El defensa Germán Lanaro fue otra pieza clave en el andamiaje cruzado. Si bien en un principio no fue considerado por San José, Lanaro se convirtió en el líder de la zaga merced a su orden y voz de mando. Jugó 26 partidos y convirtió en 2 oportunidades.

Líder natural, orden táctico, gran entrega en la zaga, efectividad en lo ofensivo y mucho compromiso en el juego colectivo hizo de Luciano Aued el fiel reflejo de lo que pretendía mostrar San José en el campo de juego. Aued se destacó sobre todo en el mediocampo en labores de volante central. Jugó 28 partidos y marcó 5 goles.

José Pedro Fuenzalida vino a resolver problemas al técnico español cuando las ausencias complicaban. En un principio jugó como lateral derecho, pasando a ser volante mixto y además jugó como puntero derecho, éste último su puesto natural. Un jugador tácticamente inteligente, con una gran visión de juego y notable despliegue físico en donde le correspondió jugar. Estuvo presente en 29 partidos y marcó 5 tantos.

Por último destacó en esta maciza columna el argentino Diego Buonanotte. Brillando menos que en el torneo de Apertura 2016-2017, Buonanotte tuvo una sobresaliente actuación durante el torneo ya sea como delantero o volante creativo. Una individualidad notable a todas luces. A la postre, contribuyó con 7 goles convirtiéndose en el goleador de los cruzados.

Todos estos antecedentes ubicaron a Universidad Católica en primer lugar y legitimaron un título en un Campeonato bastante dispar y errático en el cual ningún equipo alzó un vuelo futbolístico atractivo.

En consecuencia, lo que viene para el elenco cruzado es su participación en Copa Libertadores, donde quedó ubicado en un grupo complejo.

¿Bastarán las incorporaciones que hasta el momento ha mostrado la institución de la Precordillera?

A la incorporación de los defensas Juan Cornejo y Valber Huerta, se suman el retorno del portero Cristopher Toselli, del zaguero Benjamín Vidal y el lateral Juan Carlos Espinoza.

Resta solamente por potenciar, según Gustavo Quinteros, el sector ofensivo con la contratación de un par de delanteros de jerarquía. Al respecto no ha respondido como se esperaba el jugador Sebastián Sáez. A ello se suma la experiencia que se tuvo con la llegada del uruguayo Santiago Silva (hoy jugando en Argentina), quien fue una contratación fallida en la era Mario Salas. El delantero, incluso, vio la resistencia del técnico de mantenerlo como centro delantero aislado y de área. Quizás con esto el cuadro cruzado se vio confundido en el punto de vista táctico.

Por lo anterior, la espera respecto a la contratación de los delanteros será, sin duda, un aspecto muy importante para Universidad Católica. Elegir bien será un punto clave para definir su estilo de juego con miras a ésta confrontación internacional y a los campeonatos locales.

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