El rugby en Chile crece. Queda un largo -muy largo- camino a seguir para estar entre las potencias mundiales, pero en este 2018 se dio un paso importante. La consolidación de la selección de seven en competencias internacionales, test matchs de nivel para los Cónodres XV y una mejor competencia local, marcan un año de crecimiento y avance.

Sin lugar a dudas, los Cóndroes 7´s están marcando la ruta. Los resultados de este año han sido frutos de un proceso largo y trabajado. Los dirigidos por Edmundo Olfos, lograron las semifinales del clasificatorio al Seven World Series en Hong Kong, una destacada participación en las fechas de Las Vegas y Vancouver, y por su puesto, consagrarse en el Bowl en el Mundial de la especialidad en San Francisco.

En 2019 eso ya sería el desde. Los trabajos preparatorios para los torneos ya comenzaron y apuntan alto. Ganar en Hong Kong al parecer es el reto más ambicioso, y por el nivel mostrado en las dos últimas citas, no parece imposible. Pero primero hay que pasar por el Seven de Punta y Viña del Mar para clasificar. Jugadores, Cuerpo Técnico y nivel, hay. Solo falta la hazaña.

Mientras que en el rugby tradicional, el balance del año no puede ser negativo. A pesar de ver cómo Brasil nos supera en nivel, tanto en el Americas Rugby Championship como en el Sudamericano, hay que destacar la histórica victoria en Montevideo, por el 6 Naciones, rompiendo con 45 años sin ganar en tierras Charrúas.

Pero lo que marcó definitivamente el año, fue el inedito partido ante los Maorí All Balcks, ante un San Carlos de Apoquindo repleto. El Haka se escuchó -y fuerte- por primera vez en Chile siendo todo un espectáculo considerando que fue transmitido por la televisión abierta. Un importante logro para masificar este deporte aún desconocido por muchos en nuestro país. El resultado final quedó en segundo plano. Los niños y familias estaban felices por tener la oportunidad de ver en cancha a los de negro.

Sería egoísta no destacar el gran trabajo que se está haciendo en las divisiones menores de los Cóndores, con procesos más largos y competitivos. Un cuerpo técnico dedicado al reclutamiento y desarrollo de jugadores a lo largo del país, desde la M16, con concentrados y torneos internacionales. Un trabajo silencioso y de largo plazo, que como cualquier fanático de la ovalada, esperamos que tenga resultados a futuro.

También con el crecimiento del rugby femenino, con un Torneo Nacional de Asociaciones consolidado, que este año se lo llevaron las de Valparaíso. Un campeonato que servirá para aumentar el roce, velocidad y técnica de nuestras jugadoras que tendrán más competencia internacional, considerando que el seven de damas es deporte Olímpico.

Y por último, todos disfrutamos de unos de los mejores Top 8 de los últimos años. Un torneo parejo, apretado, en donde solo COBS destacó por sobre el resto; en donde hubo muy poca diferencia de puntos entre los semifinalistas y el repechaje; con una final de clásico entre Old Boys y los ex alumnos del Craighouse. Todos esperan que el 2019 sea mejor aún.

El rugby chileno crece. A su ritmo, pero crece. Esperamos que la llegada de un Head Coach munidalista, como Pablo Lemoine, y su reestructuración en la Federación, traiga resultados positivos. Seguir mejorando lo del seven, sacar a flote el XV, potenciar a las menores, hacer más competitivo el torneo nacional y apuntar al profesionalismo con la franquicia chilena son los objetivos. Porque el rugby chileno lo merece.

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